El dólar cerró la semana en Colombia al alza en un contexto de volatilidad moderada para la divisa

El dólar en Colombia cerró la semana en torno a los 3.637,51 pesos por unidad, con un avance de 2,4% frente a siete días atrás, en un contexto de volatilidad moderada y con una tendencia de mediano plazo aún influida por la apreciación del peso colombiano frente a la divisa estadounidense.

Durante la semana, la tasa de cambio se movió entre 3.615 y 3.656,50 pesos en el mercado spot, reflejando volatilidad asociada a expectativas sobre tasas de interés y datos internacionales. El promedio de negociación se ubicó cerca de 3.638 pesos, sin una tendencia direccional clara pero con movimientos intradía amplios.

El recorrido semanal mostró una secuencia mixta. El dólar partió cerca de 3.551 pesos, subió a 3.633,76 a mitad de semana, corrigió hasta 3.621,86 el jueves y cerró en 3.637,51 pesos al final del periodo, consolidando un aumento cercano a 86 pesos en siete días.

En el mercado local, los movimientos también estuvieron condicionados por la expectativa frente a la política monetaria del Banco de la República, en un entorno donde los inversionistas ajustaron posiciones en activos en pesos como los TES a la espera de señales sobre el ritmo de tasas. Este factor, sumado a la entrada y salida de flujos de capital extranjero, amplificó los movimientos del tipo de cambio en jornadas específicas, especialmente cuando coincidieron con variaciones en los precios del petróleo.

En el plano externo, la divisa reaccionó a la decisión de la Reserva Federal de mantener sus tasas sin cambios, un escenario ampliamente anticipado que sostiene el atractivo global del dólar. También influyeron tensiones geopolíticas en Medio Oriente y variaciones en los precios del petróleo, mientras en Colombia el mercado siguió atento a la decisión del Banco de la República como factor clave para el tipo de cambio.

A pesar del repunte semanal, el dólar mantiene en lo corrido del año una tendencia de debilitamiento relativa, con una caída cercana al 3,18% frente al inicio de 2026, lo que refleja una apreciación del peso en el balance anual. El movimiento ha estado marcado por flujos hacia activos locales y expectativas macroeconómicas, aunque la volatilidad persiste por factores externos como tasas globales y precios de commodities.

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