Aeronáutica Civil pone en marcha un plan de contingencia por el cierre de Spirit Airlines

La Aeronáutica Civil activó un plan de contingencia tras el cese inmediato de operaciones de Spirit Airlines, una decisión tomada en Estados Unidos dentro de su proceso de bancarrota que dejó a cerca de 10.000 pasajeros afectados en el país y obligó a una respuesta urgente del sistema aéreo colombiano para evitar un colapso en la atención de viajeros.

Según la autoridad aeronáutica, la aerolínea estadounidense suspendió todos sus vuelos tras no superar su reorganización bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras, un proceso que venía arrastrando desde hace meses y que terminó en el cierre total de operaciones globales. Spirit operaba rutas entre Florida y siete ciudades colombianas, lo que convirtió su salida en un choque inmediato para la conectividad aérea con Estados Unidos.

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La reacción del Gobierno colombiano incluyó el despliegue de funcionarios en aeropuertos para orientar a los pasajeros, el refuerzo de la supervisión de derechos de los usuarios junto a la Superintendencia de Transporte y la coordinación con aerolíneas como Avianca y Latam para ofrecer alternativas de transporte en rutas afectadas. La prioridad operativa se concentró en los viajeros que ya tenían tiquetes emitidos o conexiones en curso.

La Aerocivil estimó que el impacto alcanza aproximadamente a 10.000 pasajeros en Colombia, entre quienes no habían iniciado su viaje y quienes quedaron sin posibilidad de retorno. La entidad advirtió que, aunque lidera la atención en terminales y la articulación del sistema, la responsabilidad de reembolsos recae directamente sobre Spirit Airlines, que deberá responder en el marco de su proceso de liquidación en Estados Unidos.

En paralelo, Avianca activó un plan de protección voluntario para reubicar a pasajeros que ya hubieran iniciado su viaje con Spirit y tuvieran regreso programado entre el 2 y el 16 de mayo, sin cobro de tarifa aérea pero sujeto a disponibilidad y pago de impuestos. Latam, por su parte, evalúa su capacidad de apoyo mientras define la magnitud de su oferta.

Spirit Airlines había construido una red relevante en Colombia como operador de bajo costo entre ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena hacia Orlando y Fort Lauderdale, rutas clave para turismo y viajes familiares. Su salida deja un vacío en el segmento de ultra bajo costo en estas conexiones.

El cierre de la aerolínea ocurre en medio de una crisis financiera acumulada de aproximadamente 7.400 millones de dólares, que terminó por hacer inviable su continuidad pese a intentos de rescate. Para Colombia, el episodio abre un nuevo desafío en materia de regulación y estabilidad del transporte aéreo internacional, especialmente en la protección de usuarios frente a quiebras abruptas de operadores extranjeros.

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