El Brent refuerza su tendencia al alza y frena el optimismo de la bolsa de valores tras la propuesta de paz de Irán

El mercado del petróleo volvió a imponerse sobre el optimismo político este lunes, después de que se conociera una propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar hacia el fin del conflicto con Estados Unidos. A pesar de la expectativa de desescalada, Brent subió entre 2% y 3% y se ubicó en torno a los 107 dólares por barril, consolidando la percepción de que el riesgo de suministro sigue intacto.

La reacción del crudo contrasta con el comportamiento de las bolsas globales, que avanzaron de forma contenida. En Europa, el DAX alemán ganó alrededor de 0,6%, mientras el Euro Stoxx 50 subió cerca de 0,4%. En España, el Ibex 35 apenas logró un avance de 0,1%, moviéndose con cautela pese al contexto geopolítico. En Estados Unidos, el S&P 500 se mantuvo prácticamente plano, tras recientes máximos históricos, reflejando un mercado sin convicción clara.

El petróleo, sin embargo, sigue marcando la diferencia. El WTI también avanzó cerca de 2%y se movió en la zona de 96 dólares, ampliando las ganancias acumuladas en semanas anteriores. El mercado interpreta que la propuesta iraní no garantiza estabilidad inmediata en el estrecho de Ormuz, una vía por donde transita cerca del 20% del petróleo global. Esa incertidumbre sostiene la prima de riesgo en los precios.

En Asia, el tono fue ligeramente más positivo. El Nikkei japonés subió cerca de 1%, mientras el Kospi surcoreano avanzó alrededor de 2%, impulsado por el sector tecnológico. Sin embargo, el encarecimiento del petróleo limitó el entusiasmo, especialmente en economías altamente dependientes de energía importada.

La diferencia entre activos refleja un mercado dividido. Las bolsas reaccionan con avances moderados ante la posibilidad de una negociación entre Washington y Teherán, pero el petróleo mantiene una lectura mucho más prudente, descontando que el riesgo geopolítico no se ha reducido de forma tangible.

En el fondo, el movimiento de los precios energéticos sigue condicionando el comportamiento global. Un Brent en torno a 107 dólares no solo presiona la inflación, sino que también complica el margen de maniobra de bancos centrales como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, que enfrentan la decisión de equilibrar crecimiento con estabilidad de precios en un entorno todavía inestable.

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