La Nueva EPS, bajo intervención de la Superintendencia Nacional de Salud y con Jorge Iván Ospina como agente especial interventor, presentó ante la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, ADRES, una postulación de pagos por 1,07 billones que serán girados en los próximos días a 2.523 prestadores de servicios de salud en todo el país. La operación se plantea como la primera acción de choque para contener la presión financiera sobre la red asistencial, en medio de una deuda acumulada que ya alcanza los 26,09 billones de pesos.
Los recursos se destinarán principalmente a prestadores del régimen subsidiado, que concentran cerca del 88,1% del total, mientras el régimen contributivo recibirá el 11,9% restante. Según el cronograma informado, los giros comenzarían a reflejarse entre tres y cuatro días hábiles después de la postulación realizada el día de ayer, en un flujo que dependerá de la validación y ejecución de la ADRES.

La magnitud del desembolso equivale a cerca del 4,1% de la deuda total que mantiene la EPS con su red de prestadores, lo que significa que el alivio será parcial frente al tamaño del pasivo acumulado. Aun así, la intervención busca evitar interrupciones en la prestación de servicios, especialmente en instituciones de primer nivel y hospitales públicos que dependen de estos giros para su operación diaria.
En la distribución territorial, el régimen contributivo concentra recursos en Bogotá y Antioquia, que suman más del 60% del total asignado a este segmento. En el régimen subsidiado, Santander aparece como el mayor receptor, seguido por Bogotá y Antioquia, con diferencias significativas en los montos promedio por institución, lo que refleja una asignación desigual según región y nivel de complejidad de los prestadores.
El movimiento financiero ocurre bajo un contexto de alta presión judicial y administrativa. La intervención ha enfrentado embargos sobre cuentas maestras que, según la propia administración, han limitado la liquidez disponible para pagos efectivos. Parte de los recursos, además, corresponde a esquemas de capitación destinados a cubrir servicios del Plan de Beneficios en Salud, lo que exige que las instituciones mantengan la operación asistencial y no solo la amortización de deudas históricas

La Nueva EPS fue intervenida nuevamente en 2023 y su situación financiera se ha deteriorado durante el proceso. La deuda pasó de 18,38 billones de pesos en diciembre de 2024 a 26,09 billones en noviembre de 2025, mientras las facturas represadas alcanzaron 14,9 billones. Este incremento ha elevado la presión sobre la red hospitalaria y ha obligado a la Superintendencia a extender la intervención hasta 2027.
El desembolso de 1,07 billones se interpreta como un intento de estabilización inmediata del flujo de caja en el sistema, aunque su impacto estructural dependerá de la continuidad de los pagos, la resolución de embargos judiciales y la capacidad de la EPS para frenar el crecimiento de sus pasivos en los próximos meses.
