El gerente del BanRep asegura que Colombia evitará una inflación disparada como la de Venezuela y Argentina si mantiene sus metas

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defendió ante el Congreso la vigencia del esquema de meta de inflación en Colombia y advirtió que abandonarlo, como ocurrió en países como Venezuela y Argentina, se ha asociado a episodios de inflación desbordada y pérdida de credibilidad monetaria. En su intervención de hoy, insistió en que la meta del 3% sigue siendo el principal ancla de la política monetaria y que la autonomía del banco central es clave para sostenerla.

Villar contrastó el modelo colombiano con el de Venezuela, donde señaló que el banco central opera subordinado al Gobierno, lo que ha derivado en inflaciones persistentemente elevadas e incluso episodios de hiperinflación. En el caso de Argentina, recordó que la falta de estabilidad institucional y los cambios frecuentes en el esquema monetario han erosionado la credibilidad, un elemento que consideró esencial para que funcione un sistema de inflación objetivo. En su análisis, la diferencia no es técnica sino de confianza de los agentes económicos en las reglas del juego.

El gerente también alertó sobre presiones internas que están afectando las expectativas de inflación en Colombia. Según su exposición, las proyecciones para 2026 aumentaron de forma significativa tras el incremento del salario mínimo decretado para ese año, cercano al 23%, una cifra muy por encima de la inflación observada. Datos citados en su intervención muestran que la inflación básica, medida sin alimentos ni regulados, pasó de 4,8% anual en noviembre de 2025 a 5,8% en marzo de este año, lo que refleja un freno en el proceso de desinflación.

En el frente externo, Villar advirtió que el conflicto en Irán ha impulsado el precio internacional del petróleo hacia niveles entre 90 y 100 dólares por barril. Este aumento tiene efectos mixtos para Colombia, ya que mejora los ingresos por exportaciones de crudo, pero al mismo tiempo presiona el precio interno de los combustibles y encarece insumos clave como los fertilizantes, con impacto directo sobre los alimentos.

El Banco de la República reiteró que su mandato es mantener la inflación en torno al 3% y que, aunque no puede controlar choques externos como el petróleo o los alimentos, sí debe responder para evitar que esos aumentos se trasladen de forma permanente a los precios. Villar subrayó que la política monetaria enfrenta un escenario de mayor alerta inflacionaria, en medio de tensiones con el Gobierno por el nivel de tasas de interés y el impacto de las decisiones de política salarial.

En este contexto, la discusión sobre la credibilidad del esquema monetario vuelve al centro del debate económico en Colombia, con un banco central que insiste en preservar su marco institucional frente a presiones internas y choques internacionales que están redefiniendo el panorama inflacionario del país.

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