La más reciente Encuesta Mensual de Expectativas de Analistas Económicos del Banco de la República muestra un ajuste al alza en las proyecciones de inflación para Colombia y confirma que el mercado anticipa una política monetaria aún más restrictiva en el corto plazo. Según la mediana de las respuestas, el Índice de Precios al Consumidor de abril registraría una variación mensual de 0,73 %, suficiente para llevar la inflación anual a 5,6 %, por encima del 5,56 % reportado en marzo por el DANE.
El dato mantiene a la inflación por fuera del rango meta del Banco de la República, fijado en 3 %, y refuerza la percepción de que las presiones de precios no han cedido con la rapidez esperada por el mercado. Aunque el aumento mensual proyectado es leve frente a marzo, su impacto acumulado sostiene la inflación en niveles altos y prolonga el escenario de ajuste monetario.

La inflación básica continúa siendo un foco de atención para los analistas. La medición que excluye alimentos y precios regulados, clave para evaluar las tendencias estructurales de la economía, se ubicaría en 5,8 % anual en abril, lo que evidencia que las presiones inflacionarias no provienen solo de choques temporales, sino también de factores más persistentes ligados a la demanda interna y a los costos de producción.
En este contexto, el mercado espera que el Banco de la República mantenga su estrategia de endurecimiento de la política monetaria. La proyección central indica que la Junta Directiva aprobaría un aumento de 50 puntos básicos en su reunión del 30 de abril, elevando la tasa de interés de referencia de 11,25 % a 11,75 %. Esta decisión se daría en un entorno en el que el Emisor busca contener la inflación sin frenar de forma abrupta el crecimiento económico.
Los analistas también anticipan que el ciclo de incrementos no se detendría en abril. Las proyecciones sugieren que la tasa podría alcanzar un máximo cercano al 12 % en los meses siguientes, antes de entrar en una fase de estabilidad. Este nivel implicaría uno de los costos de financiamiento más altos de los últimos años, con impacto directo en crédito de consumo, hipotecario y empresarial.

En paralelo, las expectativas de crecimiento económico muestran una desaceleración frente a estimaciones previas. El consenso del mercado sitúa la expansión del PIB en 2,5 % para el primer trimestre del año, por debajo de las proyecciones iniciales de comienzos de año. Aunque el dato sigue reflejando crecimiento positivo, evidencia una economía que avanza con menor dinamismo en medio de tasas elevadas y condiciones financieras más restrictivas.
La combinación de inflación persistente y tasas altas mantiene al Banco de la República en una posición compleja. Por un lado, la autoridad monetaria busca consolidar la convergencia de la inflación hacia su meta de largo plazo. Por otro, enfrenta el reto de no afectar en exceso la actividad económica, que ya muestra señales de moderación en sectores sensibles al crédito.
Para hogares y empresas, el escenario implica la continuidad de costos financieros elevados. Las decisiones de consumo e inversión seguirán condicionadas por tasas de interés altas y una inflación que reduce el poder adquisitivo de los ingresos. En este entorno, la evolución de los precios durante los próximos meses será determinante para definir el margen de maniobra de la política monetaria en la segunda mitad del año.
