Moody’s rebajó la calificación crediticia de Ecopetrol y cambió su perspectiva a negativa por dudas financieras

Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia global de Ecopetrol de Ba1 a Ba2 y cambió su perspectiva de estable a negativa, en una decisión que refleja un mayor riesgo percibido por los inversionistas sobre la principal empresa petrolera de Colombia. El ajuste también incorpora una visión más crítica sobre la relación entre la compañía y el Estado, que deja de ser un respaldo automático y pasa a ser un factor de incertidumbre en la evaluación crediticia.

La agencia explicó que el vínculo con el Gobierno colombiano ha perdido previsibilidad como mecanismo de apoyo, en especial por los retrasos en los pagos asociados al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, el Fepc. Este esquema compensa a Ecopetrol por mantener los precios internos de los combustibles por debajo de las referencias internacionales, pero ha generado presiones crecientes sobre la liquidez de la empresa.

Según la información analizada por Moody’s, para el primer trimestre de 2025 el Gobierno debía reconocer alrededor de 1,6 billones de pesos a Ecopetrol, con una porción mínima pagada en efectivo y el resto mediante títulos de deuda pública con vencimientos diferidos. Esta estructura reduce la disponibilidad inmediata de caja y amplía el descalce entre ingresos y necesidades operativas.

La calificadora también advierte que el contexto de precios internacionales del petróleo y los ajustes graduales en los combustibles internos podrían seguir ampliando el déficit del Fepc, lo que aumentaría la presión sobre el capital de trabajo de la compañía en los próximos años.

El deterioro de la calificación se suma a un entorno de resultados financieros más débiles. Ecopetrol reportó una caída cercana al 39,5% en sus utilidades recientes, hasta niveles cercanos a 9 billones de pesos, mientras los ingresos también se redujeron frente al año anterior. En el último trimestre, la utilidad habría retrocedido alrededor de 60%, según los datos incorporados en el análisis de la agencia.

Moody’s incorporó además preocupaciones sobre el gobierno corporativo de la empresa, incluyendo la alta rotación en la alta dirección y episodios recientes que han aumentado la percepción de influencia política en las decisiones estratégicas. Aunque reconoce que Ecopetrol mantiene un perfil de negocio sólido como empresa integrada de petróleo y gas, considera que estos factores elevan el riesgo global.

Con la rebaja a Ba2, la petrolera profundiza su posición dentro del grado especulativo de la escala de Moody’s, lo que podría traducirse en mayores costos de financiamiento en los mercados internacionales. Este cambio ocurre en un momento en el que la compañía depende del acceso a capital externo para sostener inversiones, operación y manejo de deuda.

La decisión también envía una señal más amplia sobre la relación entre política fiscal, subsidios a combustibles y estabilidad corporativa en Colombia, en un contexto en el que las empresas estatales están cada vez más expuestas al riesgo soberano y a decisiones de política pública que impactan directamente su balance financiero.

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