El Gobierno Nacional comenzó 2026 con un déficit fiscal de 33,4 billones de pesos en los dos primeros meses del año, equivalente al 1,7% del PIB, el nivel más alto para un arranque de ejercicio fiscal desde 2004, según los registros comparables disponibles. El resultado supera incluso los niveles observados en 2025 y en la postpandemia, y confirma un deterioro temprano de las finanzas públicas en un contexto de presión creciente sobre el gasto y menor holgura fiscal.
La magnitud del desbalance responde a una dinámica en la que los ingresos avanzan a menor ritmo que las obligaciones del Estado. Entre enero y febrero, el Gobierno recibió 51,5 billones de pesos, mientras que los gastos alcanzaron 85 billones, lo que amplió la brecha fiscal. Aunque los ingresos crecieron alrededor de 10% frente al mismo periodo del año anterior, el gasto aumentó más rápido, impulsado por mayores compromisos de funcionamiento, servicio de deuda e inflexibilidades presupuestales que limitan el ajuste en el corto plazo.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal, advirtió que el déficit primario ya se ubicó en -0,8% del PIB y que la deuda pública neta se aproxima al 60% del PIB, un umbral que eleva la sensibilidad del país a cambios en tasas de interés y condiciones de financiamiento. El organismo también ha señalado que el costo de la deuda sigue elevado, con colocaciones de títulos en niveles cercanos a entre 12,8% y 14%, lo que incrementa la carga de intereses y reduce el margen de maniobra fiscal.
El deterioro de las cuentas públicas se refleja además en una mayor dependencia de financiamiento de corto plazo y en una posición de caja del Tesoro en niveles históricamente bajos, lo que obliga a refinanciar con mayor frecuencia y a tasas más altas. En este contexto, las proyecciones de distintos centros de análisis coinciden en que, sin ajustes adicionales en gasto o mayores ingresos permanentes, la trayectoria de la deuda podría mantenerse cerca o por encima del 60% del PIB durante 2026.
El Ministerio de Hacienda mantiene su meta de consolidación fiscal y ha planteado una reducción del déficit hacia el 5,1% del PIB para este año, pero los resultados del primer bimestre muestran una brecha significativa frente a ese objetivo. El inicio de 2026 deja así una señal de alerta sobre la sostenibilidad fiscal, en un entorno donde el crecimiento económico moderado y las altas tasas de interés limitan la capacidad de corrección rápida del desequilibrio.
