El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, afirmó que el gobierno de Venezuela ya no tiene interés en vender Monómeros Colombo Venezolanos S.A., una empresa clave en el mercado de fertilizantes en Colombia. La declaración, hecha durante el Congreso de Naturgas en Cartagena, marca un giro frente a las intenciones que ambos gobiernos habían expresado desde 2024.
Palma explicó que el cambio responde a la nueva coyuntura geopolítica y al encarecimiento global de los fertilizantes, impulsado por el alza del gas natural, principal insumo para producir urea y amoníaco. Según el ministro, la guerra en Oriente Medio ha presionado los precios energéticos y ha elevado el valor estratégico de este tipo de activos.
El Gobierno había evaluado adquirir Monómeros a través de Ecopetrol u otras entidades públicas. Incluso se firmaron acuerdos de confidencialidad en 2025 para estudiar la operación. Sin embargo, Palma reconoció que la compra hoy se ve poco probable ante la falta de interés del lado venezolano.

La empresa, controlada por la estatal petroquímica Pequiven, representó cerca del 12,5% del mercado colombiano de fertilizantes en 2025. Aunque es un actor relevante, su participación no le permite por sí sola incidir de forma estructural en los precios del mercado.
El factor geopolítico ha sido determinante. Las sanciones de Estados Unidos, administradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, han limitado cualquier transacción con activos venezolanos. Aunque Monómeros obtuvo una licencia para operar hasta 2028, esto no implica autorización automática para su venta.
Palma señaló que, más allá de la compra, el Gobierno mantiene conversaciones con empresas del sector para asegurar el suministro de fertilizantes. La prioridad, dijo, es garantizar alimentos a precios accesibles, lo que implica fortalecer los subsidios a insumos agrícolas.
El presidente Gustavo Petro ha defendido la integración energética con Venezuela, que incluye gas, electricidad y fertilizantes. Sin embargo, ha reconocido que el marco de sanciones internacionales sigue siendo el principal obstáculo para avanzar en estos acuerdos.
La decisión de Venezuela también refleja un cálculo económico. En un entorno de precios altos y volatilidad energética, mantener el control de Monómeros le permite conservar una fuente de ingresos y una posición industrial en Colombia, en lugar de desprenderse de un activo que ha ganado valor estratégico en el mercado global de fertilizantes.
