El Gobierno cerró el primer trimestre del año con el pago efectivo del 19,2% del Presupuesto General de la Nación, según cifras del Ministerio de Hacienda y la Dirección General de Presupuesto Público Nacional. El avance equivale a cerca de 105,1 billones de pesos sobre una apropiación total cercana a 547 billones, lo que confirma que menos de una quinta parte del gasto autorizado para el año se ha desembolsado en los primeros tres meses.
La diferencia entre lo comprometido y lo pagado marca uno de los principales rasgos del comportamiento fiscal del periodo. Los compromisos presupuestales alcanzan el 34,2% del total, mientras que las obligaciones se sitúan en 20%, lo que muestra que una parte relevante del gasto ya fue contratada o aprobada, pero aún no se ha traducido en pagos efectivos hacia proveedores, entidades o beneficiarios.
Por tipo de gasto, el funcionamiento registra pagos del 18,4%, el servicio de la deuda del 29,7% y la inversión del 10,8%, siendo esta última la de menor ejecución en desembolsos. La estructura del presupuesto 2026, con cerca de 358 billones destinados a funcionamiento, alrededor de 100 billones a deuda y unos 88 billones a inversión, explica la concentración del gasto en obligaciones recurrentes como nómina, transferencias y compromisos financieros.
El comportamiento de la ejecución se da en un contexto de restricciones fiscales y de una deuda pública que supera el 60% del PIB del Gobierno Nacional Central. En este entorno, el pago del servicio de la deuda mantiene prioridad sobre otros componentes del gasto, lo que contribuye a una mayor velocidad relativa en ese rubro frente a la inversión pública.
El rezago entre compromisos y pagos también está influido por la ejecución de obligaciones arrastradas de 2025, que compiten por espacio dentro del flujo de caja de 2026. Este fenómeno reduce la velocidad de desembolsos en nuevos proyectos y condiciona el ritmo con el que el gasto público se convierte en actividad económica real durante el año.
La evolución de la ejecución en los próximos trimestres será determinante para establecer si el Gobierno logra cerrar la brecha entre compromisos y pagos y acelerar el impacto del presupuesto sobre el crecimiento económico y la implementación de políticas públicas.
