En 2025 la pobreza multidimensional en Colombia cayó a 9,9%, su nivel más bajo desde que se mide el indicador, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística. El resultado implica una reducción frente al 11,5% registrado en 2024 y confirma que alrededor de 793.000 personas dejaron de estar en condición de pobreza multidimensional en un año.
El indicador, que no mide ingresos sino privaciones acumuladas en educación, salud, vivienda, empleo y condiciones de la niñez, muestra una mejora generalizada en el país. La caída de 1,6 puntos porcentuales consolida una tendencia de reducción observada en los últimos años, aunque con dinámicas desiguales entre territorios y grupos poblacionales.
Las diferencias territoriales siguen marcando el comportamiento del indicador. En las cabeceras municipales la pobreza multidimensional se ubicó en 6,3% en 2025, mientras que en zonas rurales y centros poblados alcanzó 22,4%, lo que evidencia una brecha persistente en acceso a servicios básicos, educación y oportunidades laborales. Bogotá registró el nivel más bajo del país con 2,2%, mientras que regiones como Orinoquía-Amazonía y Caribe mantuvieron los registros más altos.

El avance nacional convive con desigualdades estructurales. Los hogares rurales continúan enfrentando mayores carencias en educación y acceso a agua, mientras que la incidencia de pobreza es significativamente más alta en población indígena, afrodescendiente y hogares con presencia de migrantes venezolanos, según los desgloses del DANE. Estas diferencias muestran que la reducción del promedio nacional no se distribuye de forma homogénea.
En el componente educativo se observaron mejoras relevantes, con reducción del rezago escolar y del bajo logro educativo, especialmente en zonas urbanas. Sin embargo, algunos indicadores asociados a vivienda, saneamiento y trabajo infantil mostraron estancamientos o cambios leves, lo que sugiere que parte de las privaciones estructurales persisten.
El resultado de 2025 cierra el periodo estadístico del actual ciclo de gobierno y se convierte en un punto de referencia para la evaluación de políticas sociales en Colombia. Aunque la cifra refleja un avance en la reducción de la pobreza multidimensional, el propio comportamiento de los indicadores evidencia que el reto ya no está solo en bajar el promedio nacional, sino en cerrar las brechas territoriales y estructurales que aún se mantienen abiertas.
