El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar su confrontación con la Reserva Federal al afirmar que despedirá a su presidente, Jerome Powell, si no abandona el cargo cuando expire su mandato el 15 de mayo. La advertencia llega en medio de una investigación penal sobre la institución y del retraso en la confirmación del sucesor propuesto por la Casa Blanca.
En una entrevista emitida hoy en Fox Business, Trump aseguró que «tendré que despedirlo» si Powell continúa al frente del banco central más allá de esa fecha. El mandato de Powell como presidente termina en mayo, pero su cargo como gobernador se extiende hasta enero de 2028, lo que le permitiría seguir en la Junta e incluso asumir como presidente interino si el Senado no confirma a un reemplazo.
El candidato de Trump para liderar la Fed es Kevin Warsh, exgobernador del banco central entre 2006 y 2011. Su nominación enfrenta obstáculos en el Senado, donde algunos republicanos condicionan su apoyo al avance de la investigación judicial contra Powell. La audiencia de confirmación está prevista para el 21 de abril, pero el proceso sigue en duda.

La investigación, liderada por fiscales federales en Washington, examina los sobrecostos en la renovación de la sede de la Reserva Federal, un proyecto inicialmente valorado en 2.500 millones de dólares que habría aumentado cerca de 80%, según la Fiscalía. Trump ha vinculado directamente este caso con su amenaza de despido, al sugerir que refleja «incompetencia» o posible corrupción.
Powell ha rechazado esas acusaciones y ha explicado que los mayores costos responden a factores técnicos como la presencia de amianto, contaminación del suelo y condiciones geológicas imprevistas. También ha calificado la investigación como un intento de presión política, en respuesta a su negativa a recortar tasas de interés de forma agresiva.
El trasfondo del conflicto es la política monetaria. La Reserva Federal mantiene tasas relativamente altas para contener la inflación, mientras Trump insiste en que el banco central debería reducir el costo del crédito. Esa diferencia ha reactivado tensiones que ya marcaron su primer mandato, cuando criticó abiertamente las decisiones de la Fed.

Desde el punto de vista legal, la capacidad del presidente para destituir al titular de la Reserva Federal es limitada. La ley exige una “causa justificada”, un estándar que podría terminar en tribunales si Trump intenta ejecutar su amenaza. Un eventual despido abriría un choque institucional con implicaciones para la independencia del banco central.
Los mercados siguen de cerca este pulso. Analistas advierten que una destitución o la percepción de interferencia política podría elevar las tasas de los bonos del Tesoro y aumentar la volatilidad del dólar, en un momento en que la credibilidad de la Fed resulta clave para controlar las expectativas de inflación.
Por ahora, el desenlace depende de tres factores, la decisión de Powell sobre permanecer en el cargo, la confirmación de Warsh en el Senado y el avance de la investigación judicial. Mientras tanto, la amenaza de Trump añade incertidumbre sobre el liderazgo del banco central más influyente del mundo.
