El ecosistema emprendedor colombiano atraviesa uno de sus momentos más difíciles en la última década. Durante el primer semestre de 2025, la creación de empresas cayó 31,89% frente al mismo periodo del año anterior, según el informe de Dinámica Financiera–Empresarial, que advierte un deterioro sostenido del clima de negocios y un debilitamiento de la confianza empresarial.
En junio de este año se registraron 4.038 nuevas empresas, frente a las 17.750 del mismo mes en 2024. La contracción se sintió incluso en los territorios más productivos del país: Bogotá retrocedió 17%, Antioquia 30% y Valle del Cauca 38%. Sectores clave como comercio, manufactura, construcción y alojamiento también registraron caídas superiores al 30%, confirmando la pérdida de dinamismo en las actividades productivas que tradicionalmente impulsaban el empleo y el crecimiento regional.
El informe señala que el enfriamiento empresarial responde principalmente a tres factores: endeudamiento elevado, tasas de interés altas y limitado acceso al crédito formal. “Muchas compañías están atrapadas entre deudas y bajos márgenes de rentabilidad. Cada peso que se va en intereses es un peso menos para crecer”, advierte el estudio.
La situación es particularmente crítica para las micro y pequeñas empresas, que enfrentan mayores obstáculos para financiarse. Según el análisis, el 60% de los nuevos emprendimientos que intentaron acceder a crédito en 2025 no lo consiguieron, lo que deja a buena parte del tejido productivo en riesgo de estancamiento. “El crédito sigue siendo un privilegio, no un derecho. Sin liquidez, la empresa pequeña se estanca o desaparece”, agrega uno de los investigadores citados.

A la dificultad financiera se suma la incertidumbre macroeconómica. La persistencia de la inflación, las tasas de interés aún elevadas, los riesgos fiscales y el ambiente político volátil han desincentivado la inversión privada. “El inversionista colombiano hoy prefiere guardar su capital antes que ponerlo en juego en un entorno tan incierto”, señala el documento.
Menos empresas, menos empleo
La caída en la creación de empresas tiene implicaciones directas sobre el empleo y la productividad. Menos compañías significan menor generación de ingresos operacionales, menos contratación formal y mayor riesgo de informalidad. En departamentos como Huila, Tolima y Cauca, el registro de nuevas empresas cayó un 100%, lo que evidencia un freno total de la actividad productiva local.
“Cuando las empresas dejan de nacer, la economía pierde su pulso vital”, concluye el informe. Con menos emprendimientos nuevos, se reduce la competencia, se debilita la innovación y se deterioran los indicadores de confianza empresarial.
No obstante, el estudio resalta un dato positivo, el número de renovaciones del registro mercantil aumentó 4% en el primer semestre. Esto muestra que, aunque haya menos nuevos emprendimientos, las empresas existentes están optando por la formalización y la permanencia.
Retomar la confianza y abrir el crédito, las claves

El informe propone una hoja de ruta para reactivar el emprendimiento: reducir las tasas de interés, ampliar el acceso al crédito, capacitar a los emprendedores en gestión financiera y fortalecer políticas públicas sectoriales. Sugiere, además, priorizar sectores de alto potencial como tecnología, energías limpias y economía creativa, que pueden impulsar nuevas olas de inversión.
“El país necesita volver a creer en sus emprendedores”, enfatiza el documento. Y lanza una advertencia clara: “La caída en la creación de empresas no es una coyuntura, es una señal de alerta. Si no se actúa pronto, el deterioro se reflejará en el empleo, la competitividad y el crecimiento económico”.
En un entorno de alta incertidumbre, el mensaje es contundente, Colombia debe recuperar la confianza empresarial para que las ideas vuelvan a transformarse en empresas, y las empresas en motores de desarrollo.
