Colombia dio un paso clave en su agenda de internacionalización al anunciar la reactivación de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica (EPA) con Japón, que permanecían suspendidas desde 2021. El anuncio se realizó en Osaka, en el marco de un encuentro liderado por el presidente Gustavo Petro y la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, durante la gira oficial que incluyó participación en la Expo Osaka 2025.
El EPA, cuyas conversaciones iniciaron en 2012, busca convertirse en un instrumento estratégico para consolidar los lazos bilaterales, ofrecer mayor certidumbre a los exportadores colombianos y atraer nuevas inversiones japonesas hacia sectores clave de la economía nacional.
El presidente Petro destacó que la negociación de un acuerdo equilibrado permitiría ampliar el acceso de productos colombianos al mercado japonés, al tiempo que abriría la puerta a la llegada de maquinaria, innovación tecnológica y capital nipón. “Un EPA sólido puede fortalecer al sector agrícola colombiano y facilitar la modernización productiva con apoyo de Japón”, señaló el mandatario.
Por su parte, la ministra Morales subrayó que Japón es un socio prioritario para Colombia en Asia, tanto por su capacidad de inversión como por la demanda creciente de bienes agroalimentarios de calidad. “Reactivar estas conversaciones es una oportunidad para impulsar exportaciones y encadenamientos productivos con valor agregado”, afirmó.
Durante la visita, la funcionaria sostuvo reuniones con grandes corporaciones japonesas como Sojitz, Onoda, Nippon Koei y Mitsubishi, que ratificaron su interés en explorar oportunidades en Colombia. Algunas de estas compañías manifestaron la intención de ampliar proyectos ya existentes, mientras que otras plantearon nuevas iniciativas en áreas como infraestructura en salud, logística y sector aeronáutico.
Un punto destacado fue la propuesta de Sojitz para crear un grupo técnico conjunto que identifique proyectos concretos y coordine una visita de sus directivos a Bogotá en los próximos meses.
En un encuentro bilateral con Akiyoshi Kato, viceministro parlamentario del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), ambas naciones coincidieron en que Colombia puede convertirse en un socio estratégico en áreas de cooperación como el hidrógeno verde, las energías renovables, los bonos de carbono y la digitalización.
Este enfoque se alinea con la política de transición energética del Gobierno colombiano y con la apuesta de Japón por diversificar sus fuentes de suministro y socios comerciales en sectores emergentes.
Expo Osaka 2025: vitrina para el agro colombiano
La presencia de Colombia en la Expo Osaka 2025 sirvió como plataforma para mostrar la oferta exportadora bajo la marca “El País de la Belleza”, con énfasis en productos agroalimentarios. El café, el cacao, el aguacate Hass y el aceite de coco despertaron gran interés entre los compradores japoneses, generando expectativas de negocios por US$34,7 millones, de los cuales el 98,7% correspondió al sector de agroalimentos.
El aguacate Hass se destacó como producto estrella, con acuerdos potenciales que podrían generar negocios por US$11 millones, consolidando su posicionamiento en el mercado japonés. Otros sectores, como la metalmecánica, el sistema moda y diferentes industrias, también lograron abrir puertas con compradores asiáticos.
En total, se realizaron 353 citas de negocios entre 44 exportadores colombianos y 61 compradores internacionales, lo que refleja el interés mutuo en fortalecer y diversificar las relaciones económicas.

La reactivación de las negociaciones con Japón marca un nuevo capítulo en la relación bilateral, que combina el interés de Colombia por ampliar mercados en Asia y la visión de Japón de fortalecer sus alianzas en América Latina.
Si bien aún queda camino por recorrer para concretar el EPA, tanto los acercamientos empresariales como la identificación de sectores estratégicos ofrecen señales alentadoras. En este sentido, la visita oficial a Osaka dejó no solo compromisos diplomáticos, sino también oportunidades tangibles que podrían traducirse en inversión, transferencia de tecnología y mayores exportaciones.
