Invima desmintió versiones sobre una supuesta pelea con el Ministerio de Salud por etiquetado de alimentos

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, aclaró que no existe ningún choque institucional con el Ministerio de Salud y que, por el contrario, respalda la modificación que prepara esa cartera al sistema de sellos de advertencia para alimentos ultraprocesados en Colombia. La entidad salió al paso de versiones en medios y redes sociales que hablaban de una disputa interna en el Gobierno por el rumbo del etiquetado frontal.

El pronunciamiento se da en medio de la discusión sobre una nueva actualización del modelo de advertencias en productos envasados, que hoy ya incluye sellos octogonales negros para alertar sobre exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas trans y presencia de edulcorantes. La propuesta del Ministerio de Salud busca mantener ese esquema y sumar una advertencia específica para identificar el nivel de procesamiento industrial de los alimentos.

Según el Invima, su papel dentro de este proceso es estrictamente técnico y sanitario, no de definición de política pública. La entidad reiteró que actúa como autoridad de vigilancia y control, encargada de evaluar riesgos, revisar el rotulado y la publicidad de alimentos, y garantizar que la información entregada al consumidor sea clara, veraz y no induzca a error. En ese marco, aseguró que sus aportes están alineados con la implementación de la política liderada por el Ministerio de Salud.

El Instituto también rechazó la idea de un enfrentamiento con la cartera de Salud y organizaciones de consumidores. Insistió en que su trabajo se desarrolla de forma articulada con el Gobierno nacional y que su enfoque se basa en la protección de la salud pública. Esta aclaración surge después de publicaciones que señalaron tensiones en el proceso de consulta del nuevo esquema de etiquetado.

La discusión sobre los sellos se apoya en la Ley de comida chatarra y en las resoluciones que regulan el etiquetado frontal en Colombia desde 2023, que obligan a advertir cuando un producto supera límites de nutrientes críticos. El nuevo ajuste que estudia el Ministerio de Salud incluiría además la posibilidad de incorporar la palabra ultraprocesado en los empaques y ajustes técnicos para productos de menor tamaño.

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Mientras el Invima enfatiza la coordinación institucional, el debate sigue abierto entre sectores que respaldan el endurecimiento del etiquetado como herramienta de salud pública y gremios de la industria de alimentos que han advertido impactos en costos de producción y rediseño de empaques. En el centro de la discusión permanece la pregunta sobre qué tanto influirá esta nueva advertencia en las decisiones de consumo de los hogares colombianos.

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