El Hospital San Francisco de Asís, en Quibdó, único centro de segundo nivel de la red pública del Chocó, declaró alerta roja hospitalaria tras registrar una sobreocupación del 340% en el servicio de urgencias y una ocupación del 100% en hospitalización y el resto de áreas asistenciales. La decisión refleja un nivel de saturación que obliga a restringir ingresos y priorizar únicamente casos de máxima gravedad en una institución que atiende a cerca de 600.000 personas en 31 municipios.
La situación operativa se desarrolla en medio de condiciones críticas de infraestructura. En distintos registros difundidos desde el propio hospital se observan filtraciones de agua que caen sobre pasillos, áreas de atención y espacios donde se ubican equipos médicos. A esto se suma el hacinamiento de pacientes en sillas, camillas improvisadas y pisos de salas de espera, producto de la falta de camas disponibles para responder a la demanda creciente de urgencias.
El centro asistencial se encuentra bajo intervención de la Superintendencia Nacional de Salud desde noviembre de 2025, luego de que se identificaran fallas financieras, administrativas y de calidad en la prestación del servicio. La intervención designó una administración especial encargada de estabilizar la operación, aunque la presión asistencial y las limitaciones estructurales han mantenido la crisis en niveles críticos.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, denunció públicamente el colapso del hospital y advirtió que la capacidad instalada resulta insuficiente para atender la demanda regional. Según su declaración, durante visitas recientes se evidenciaron pacientes en condiciones prolongadas de espera, sin acceso oportuno a camillas ni espacios adecuados para la atención médica.
El hospital cumple un rol central dentro de la red pública del departamento, ya que concentra la atención de mediana complejidad para una región con alta dispersión geográfica y limitaciones de infraestructura sanitaria. Cuando su capacidad se desborda, el sistema completo de referencia de pacientes se ve comprometido, obligando a traslados hacia otras ciudades con mayores costos logísticos y riesgos clínicos.
En el trasfondo de la crisis persisten tensiones estructurales del sistema de salud colombiano, marcadas por problemas de flujo de recursos entre aseguradores y prestadores, así como por deudas acumuladas de las EPS con la red hospitalaria. Este entorno financiero ha contribuido a la presión sobre instituciones públicas en regiones con menor oferta privada de servicios.
La alerta roja en el Hospital San Francisco de Asís mantiene en evidencia la fragilidad operativa de la red hospitalaria del Chocó y abre un nuevo capítulo de discusión sobre la capacidad del sistema para responder a la demanda en territorios con alta vulnerabilidad social y sanitaria.
