El Banco de la República decidió mantener sin cambios su tasa de interés en 11,25% al cierre de su reunión de finales de abril, en una decisión adoptada por consenso con el ministro de Hacienda, Germán Ávila. El resultado sorprendió al mercado, que anticipaba un nuevo aumento de entre 50 y 75 puntos básicos tras dos incrementos consecutivos en lo corrido del año.
Con esta decisión, el Emisor hace una pausa luego de haber elevado la tasa desde 9,25% en enero hasta 11,25% en marzo, un ajuste acumulado de 200 puntos básicos en tres meses. Se trata del nivel más alto desde mediados de 2024, en un contexto en el que la inflación sigue por encima de la meta de 3% y las expectativas aún no convergen hacia ese objetivo.
El gerente del banco central, Leonardo Villar, explicó que la decisión responde a una combinación de factores. La inflación anual llegó a 5,6% en marzo, frente a 5,1% en diciembre de 2025, según datos del propio banco, mientras la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, subió a 5,8%. Ambos indicadores muestran un repunte frente al cierre del año pasado.
A esto se suma que las expectativas de inflación siguen elevadas. Las encuestas del Banco de la República ubican las proyecciones para finales de 2026 cerca de 6,3% y 6,4%, más del doble de la meta, mientras para 2027 rondan 4,8%. Aunque algunos indicadores han cedido, el nivel sigue siendo alto para el estándar del esquema de inflación objetivo.

El banco también observó señales de mayor dinamismo económico. Indicadores como la demanda de energía, la producción manufacturera y el comercio minorista sugieren que el crecimiento del primer trimestre de 2026 sería superior al del último trimestre de 2025. El mercado laboral, además, mantiene niveles de desempleo bajos y un aumento del empleo formal.
La decisión tiene un componente institucional. En marzo, Ávila abandonó la reunión de la Junta en desacuerdo con el alza de tasas, lo que abrió tensiones públicas entre el Gobierno y el banco central. Esta vez participó en toda la sesión y respaldó el resultado, al señalar que se trató de una decisión de consenso que envía una señal de estabilidad.
El presidente Gustavo Petro había presionado por una reducción de tasas para impulsar la economía, lo que elevó el tono del debate sobre la independencia del Emisor. La pausa en 11,25% se interpreta como un punto intermedio entre contener la inflación y no encarecer más el crédito.
El mensaje oficial es que la tasa actual permite apoyar la recuperación económica sin comprometer el objetivo de inflación. Sin embargo, el banco dejó claro que futuras decisiones dependerán de la evolución de los precios, la actividad, el mercado laboral y factores externos como los precios de la energía y las condiciones financieras globales.
