La producción de petróleo en Colombia cerró el primer trimestre de 2026 con un promedio de 740.812 barriles por día, de acuerdo con la Agencia Nacional de Hidrocarburos. La cifra refleja un comportamiento estable del sector, aunque con una ligera contracción frente al mismo periodo del año anterior y sin señales de expansión significativa en el corto plazo.
El volumen registrado supera en 3,15% el nivel asociado a las reservas probadas, estimado en 718.168 barriles diarios, pero se ubica 0,9% por debajo del primer trimestre de 2025, cuando la producción rondaba los 747.000 barriles por día. Esta diferencia evidencia que, aunque la industria mantiene su capacidad operativa, no logra consolidar un crecimiento sostenido.
En marzo, la producción diaria fue de 740.497 barriles, lo que implicó un aumento frente a febrero, cuando se registraron 734.924 barriles. Este avance mensual ayudó a estabilizar el promedio trimestral, tras un inicio de año con niveles más altos en enero y ajustes en los meses siguientes.
El desempeño del sector estuvo marcado por factores técnicos y operativos, entre ellos la declinación natural de campos maduros, variaciones en la presión de los yacimientos y restricciones puntuales en algunas zonas productoras. Estos elementos han limitado la posibilidad de incrementos más robustos en la producción.
A pesar de ubicarse por encima del escenario asociado a reservas probadas, la producción sigue por debajo del potencial estimado en el perfil de reservas más amplias, que supera los 800.000 barriles diarios. Esa brecha mantiene abierta la discusión sobre la capacidad del país para aumentar su oferta de crudo en el mediano plazo.
El petróleo continúa siendo un componente clave de la economía colombiana, al representar una fuente relevante de ingresos fiscales, exportaciones y divisas. Sin embargo, el estancamiento relativo de la producción plantea retos para sostener ese aporte en el tiempo, especialmente en un contexto de maduración de campos tradicionales.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos ha señalado que los niveles actuales se ajustan a los perfiles técnicos previstos, aunque el mercado sigue atento a la evolución de la inversión en exploración y desarrollo, que será determinante para definir la trayectoria futura de la producción petrolera en el país.

