El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ubicó a Colombia dentro de un grupo de 16 países que atraviesan una situación de hambre extrema o emergencia alimentaria. El informe estima que alrededor de 6,6 millones de personas en el país enfrentan inseguridad alimentaria aguda, lo que equivale a cerca del 12% de la población. En la clasificación internacional del organismo, Colombia aparece en Fase 3 o superior, una categoría que agrupa a los territorios donde las familias ya enfrentan crisis severas para acceder a alimentos suficientes y nutritivos.
A escala global, el panorama es más amplio y afecta a unas 318 millones de personas en 68 países, según la misma herramienta de monitoreo del Programa Mundial de Alimentos. En ese mapa, Colombia comparte categoría con países como Haití, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán, Yemen, Afganistán, Bangladesh y Myanmar. Aunque no se encuentra en nivel de hambruna o catástrofe, sí queda ubicada en el rango de emergencia alimentaria, lo que implica presión sostenida sobre la capacidad de los hogares para alimentarse.

El sistema de clasificación del PMA divide la inseguridad alimentaria en cinco fases, desde condiciones mínimas hasta catástrofe. Colombia se encuentra en la franja de crisis o peor, lo que significa que una parte relevante de la población recurre a estrategias de supervivencia como reducir el consumo de alimentos o sacrificar calidad nutricional para poder comer. En el extremo más alto, la fase de hambruna implica desnutrición severa y mortalidad, escenario que el país no alcanza según la última actualización.
Las cifras internacionales contrastan con los registros del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, que para 2024 reportó 14,4 millones de personas en inseguridad alimentaria moderada o grave, equivalente al 27,6% de la población. Dentro de ese grupo, 2,7 millones enfrentan inseguridad alimentaria grave, con un aumento de 84.000 personas frente al año anterior. Aunque el total de afectados muestra una leve reducción frente a 2023, la presión en los niveles más críticos no cede de forma significativa.
En la región, Colombia aparece junto a Haití como uno de los dos países de América marcados en niveles altos de riesgo alimentario dentro del mapa del PMA, aunque con diferencias sustanciales en intensidad. Mientras en Haití más de la mitad de la población enfrenta crisis alimentaria, en Colombia el indicador se concentra en una fracción menor pero aún relevante en términos absolutos.

El Programa Mundial de Alimentos sostiene que la inseguridad alimentaria aguda no equivale necesariamente a hambruna, pero sí a una situación donde los hogares enfrentan brechas graves en el acceso a alimentos o recurren a mecanismos de supervivencia que comprometen su bienestar. En ese contexto, la ubicación de Colombia en este grupo de países en emergencia alimentaria refleja la coexistencia de mejoras estadísticas generales con focos persistentes de vulnerabilidad que siguen afectando a millones de personas.
