El Gobierno colombiano alista una recompra masiva de bonos externos por cerca de 4.000 millones de dólares como eje de su estrategia para reducir el costo de la deuda y mejorar su perfil de vencimientos. La operación, liderada por el Ministerio de Hacienda, busca intervenir títulos en dólares y euros con cupones superiores a 7% y plazos entre 2026 y 2054, en un contexto de alta presión fiscal y mayores exigencias de los mercados internacionales.
La recompra se ejecutará mediante una oferta pública de adquisición dirigida a inversionistas que hoy poseen bonos globales colombianos. Según datos oficiales citados por el Ministerio, el país mantiene más de 43.000 millones de dólares en estos instrumentos, por lo que la operación representaría cerca de 9% a 10% del total en circulación, una magnitud relevante dentro del manejo de la deuda externa.

El objetivo inmediato es reducir el pago de intereses desde el próximo año fiscal y mejorar la liquidez de la curva soberana, es decir, facilitar la negociación de los bonos en distintos plazos. El director de Crédito Público, Javier Cuéllar, explicó en comunicaciones oficiales que la estrategia también apunta a cerrar la brecha de tasas frente a economías comparables como Brasil, cuyo diferencial a diez años se ha reducido desde 163 puntos básicos hasta cerca de 32 puntos básicos en semanas recientes.
La recompra externa se suma a una operación reciente en el mercado local, donde el Gobierno adquirió TES por 5,4 billones de pesos, equivalentes a unos 1.500 millones de dólares. Ambas acciones forman parte de un plan más amplio de manejo activo de pasivos que incluye emisiones internacionales, swaps financieros y ofertas de compra anticipada de deuda.
En paralelo, Colombia ha recurrido a emisiones de gran escala para financiar sus necesidades. En septiembre de 2025 colocó 4.100 millones de euros en bonos, la mayor emisión en esa moneda en su historia, lo que según el Ministerio permitió reducir tasas en 58 puntos básicos y diversificar la base de inversionistas. También emitió bonos en dólares en 2024 con vencimientos de largo plazo, combinados con recompras de deuda más cercana.

El contexto fiscal explica la urgencia de estas medidas. El Gobierno proyecta un déficit de 7,1% del PIB para 2025 y elevó su meta de déficit primario para 2026 a 2% del PIB, frente a 1,4% estimado previamente. Estas decisiones llevaron a recortes en la calificación crediticia por parte de Moody’s y S&P, encareciendo el acceso a financiamiento y obligando a optimizar el portafolio de deuda existente.
Aun así, el resultado final dependerá de la respuesta de los inversionistas y de los precios a los que acepten vender sus bonos. Tampoco está definido qué proporción se cubrirá con recursos propios y cuánto con nuevas emisiones. La efectividad de la estrategia se medirá en su capacidad para reducir intereses sin aumentar el endeudamiento neto ni deteriorar la percepción de riesgo del país.
