El oro inició la semana con pérdidas y extendió su racha bajista ante el cambio de foco del mercado hacia el plan de Estados Unidos para garantizar el tránsito en el estrecho de Ormuz. En la apertura europea de este lunes, el metal retrocedió cerca de 0,9% y se ubicó entre 4.575 y 4.577 dólares por onza, completando dos semanas consecutivas a la baja.
La caída se produjo después de que el presidente Donald Trump anunciara que su gobierno comenzará a guiar buques a través del estrecho en medio de contactos con Irán. La medida redujo temporalmente el temor a un cierre total de esta ruta estratégica, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, y llevó a inversionistas a desmontar posiciones defensivas en oro.
Desde finales de febrero, cuando se intensificó el conflicto en Oriente Medio, el metal ha perdido alrededor de 12% desde sus máximos cercanos a 4.800 dólares por onza. En ese periodo, el mercado pasó de priorizar el riesgo geopolítico a enfocarse en el impacto económico del conflicto, especialmente en el encarecimiento del petróleo.
Ese giro ha cambiado el comportamiento del oro. Un petróleo elevado impulsa la inflación y reduce la probabilidad de recortes de tasas de interés, lo que aumenta el atractivo de activos que sí generan rendimiento, como los bonos del Tesoro, frente a un metal que no paga intereses.
Al mismo tiempo, la expectativa de tasas altas por más tiempo ha mantenido al dólar en niveles firmes, otro factor que presiona a la baja al oro. Analistas del mercado señalan que la combinación de inflación persistente y política monetaria restrictiva está limitando el atractivo del metal en el corto plazo.
Otros metales preciosos replicaron la tendencia bajista. La plata cayó cerca de 1,4% en la jornada, mientras el platino y el paladio también registraron descensos, reflejando un ajuste general en la demanda por refugio inmediato.
A pesar de la corrección, la demanda estructural se mantiene sólida. Los bancos centrales continúan comprando oro a un ritmo elevado y grandes inversionistas institucionales sostienen sus posiciones, lo que sugiere que la caída responde a factores tácticos más que a un cambio de fondo.
En adelante, el mercado seguirá de cerca la evolución del plan estadounidense en Ormuz y cualquier avance en las negociaciones con Irán, así como los próximos datos económicos en Estados Unidos que puedan redefinir las expectativas sobre tasas de interés y marcar el rumbo del oro en el corto plazo.
