El Instituto Nacional de Cancerología suspende el servicio para nuevos afiliados de Nueva EPS ante deuda millonaria

El Instituto Nacional de Cancerología dejará de atender nuevos pacientes afiliados a Nueva EPS desde el 1 de mayo, tras varios meses sin contrato vigente ni acuerdos de pago sobre una deuda vencida que alcanza los 16.995 millones de pesos. La decisión mantiene únicamente la atención de urgencias oncológicas y los servicios para menores de 18 años con cáncer.

El anuncio se formalizó el día de ayer en un comunicado firmado por la directora Carolina Wiesner, quien explicó que el Instituto continuó prestando servicios sin contrato ni autorizaciones formales para evitar interrupciones en tratamientos, pero la falta de pagos volvió insostenible la operación.

La medida impacta a una porción relevante de pacientes. De los cerca de 25.000 casos oncológicos que atiende el Instituto, alrededor del 20%, unos 5.000 pacientes, pertenecen a Nueva EPS, según cifras de la entidad. Esto obliga a la aseguradora, intervenida por el Gobierno desde abril de 2024, a redirigir nuevos diagnósticos hacia otras instituciones de su red.

El Instituto señaló que la cartera vencida de Nueva EPS casi se triplicó desde la intervención estatal, lo que refleja el deterioro financiero de la aseguradora y la presión sobre los prestadores de servicios de alta complejidad. La entidad afirmó que no fue posible concretar acuerdos de pago ni recibir autorizaciones para procedimientos, afectando su flujo de caja en un servicio de alto costo como el tratamiento del cáncer.

Wiesner sostuvo que la decisión se tomó tras intentar aplazarla durante meses, priorizando la continuidad de la atención, pero advirtió que también es necesario garantizar la sostenibilidad financiera del Instituto para seguir operando.

Por su parte, el interventor de Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, cuestionó la decisión y aseguró que no hubo diálogo previo con su administración. Señaló que los pagos estaban planificados y advirtió que la medida puede poner en riesgo la atención de miles de pacientes.

El caso evidencia tensiones dentro del sistema de salud. Aunque ambas entidades son públicas, operan bajo un modelo en el que las EPS actúan como aseguradoras y los hospitales dependen del pago oportuno para sostener su operación. Cuando ese flujo se rompe, los prestadores enfrentan restricciones que terminan trasladándose a la atención.

El Instituto recomendó a los afiliados de Nueva EPS con diagnósticos recientes comunicarse con la aseguradora para ser remitidos a otras instituciones. Aún no se conocen detalles sobre la capacidad de esas redes ni los tiempos de respuesta, lo que mantiene la incertidumbre sobre la continuidad de tratamientos en una enfermedad donde cada retraso puede ser determinante.

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