Estados Unidos aprobó una licencia general que permite completar la entrega y venta de petróleo ruso ya cargado en buques, con vigencia hasta mediados de mayo. La medida, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, no levanta las sanciones contra Moscú, pero crea una excepción temporal para cerrar operaciones ya iniciadas.
La autorización cubre únicamente cargamentos de crudo y derivados que fueron embarcados antes de una fecha de corte establecida por la autoridad estadounidense. Dentro de ese marco se permiten operaciones logísticas y comerciales asociadas, como transporte marítimo, seguros, descarga en puertos, servicios de emergencia y asistencia técnica necesaria para completar la entrega.

El gobierno de Estados Unidos sostiene que esta licencia busca evitar disrupciones bruscas en el mercado global de energía en un contexto de alta volatilidad de precios. La medida se enfoca en reducir riesgos de congestión logística y posibles interrupciones en el suministro internacional de petróleo, sin habilitar nuevos contratos ni ampliar el comercio con origen ruso.
La vigencia de la excepción se extiende hasta el próximo 16 de mayo, fecha límite para cerrar todas las operaciones autorizadas bajo este esquema. Después de ese plazo, los cargamentos que no hayan sido completados volverán a quedar sujetos a las restricciones generales del régimen de sanciones.

Esta decisión se suma a una serie de licencias temporales emitidas en meses recientes que han permitido liquidar cargamentos ya en tránsito. Washington ha defendido este enfoque como una herramienta de estabilidad para el mercado energético global en medio de las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Ucrania y otros focos de conflicto internacional.
Aunque la medida no implica un alivio estructural de las sanciones, sí introduce un mecanismo de flexibilidad operativa que impacta directamente el flujo de petróleo ruso en los mercados internacionales durante el periodo de transición autorizado.
