Estados Unidos sumó 115.000 nuevos puestos de trabajo no agrícolas en abril de este año y mantuvo la tasa de desempleo en 4,3%, según el informe de la Oficina de Estadísticas Laborales publicado este viernes. El dato sorprendió al mercado porque superó ampliamente las expectativas de los analistas, que anticipaban entre 55.000 y 65.000 empleos. Con este resultado, la economía estadounidense encadena dos meses consecutivos de crecimiento en las nóminas tras un 2025 marcado por una fuerte debilidad en la contratación.
La cifra de abril representa una desaceleración frente a marzo, cuando el empleo creció entre 178.000 y 185.000 puestos tras revisiones, pero contrasta con la pérdida neta de 156.000 empleos registrada en febrero. Aun así, el comportamiento sugiere un mercado laboral más estable en comparación con el año anterior, cuando el ritmo de creación mensual fue significativamente más bajo y volátil.

El impulso del empleo se concentró en sectores específicos. La salud lideró nuevamente la creación de puestos con 37.000 nuevas nóminas, manteniendo su papel como motor estructural del mercado laboral estadounidense. El transporte y almacenamiento aportaron alrededor de 30.000 empleos, impulsados por la actividad logística y el comercio electrónico, mientras que el comercio minorista sumó cerca de 22.000 puestos. La construcción añadió unos 9.000 empleos, reflejando una expansión más moderada.
En contraste, el empleo en el gobierno federal continuó en descenso, con una caída acumulada que ya supera los 300.000 puestos desde los máximos recientes. La industria manufacturera también volvió a retroceder, con una pérdida adicional de 2.000 empleos en abril, lo que refuerza la debilidad de un sector que acumula decenas de miles de puestos menos en el último año.
El informe también mostró un aumento salarial del 0,2% mensual y del 3,6% interanual, un ritmo que supera el objetivo de inflación de la Reserva Federal, aunque sigue por debajo de las proyecciones de inflación para este año, que algunos analistas sitúan cerca del 4%. Este diferencial mantiene la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares en un contexto de precios elevados.

La tasa de participación laboral cayó a 61,8%, el nivel más bajo desde 2021, lo que refleja una menor proporción de personas activas en el mercado laboral. Este comportamiento se explica por factores demográficos como las jubilaciones y por condiciones migratorias más restrictivas que reducen la oferta de mano de obra.
En conjunto, el dato de abril dibuja una economía que mantiene capacidad de generación de empleo, pero con un ritmo moderado y desigual entre sectores. Para la Reserva Federal, la combinación de empleo estable, salarios en aumento moderado e inflación aún elevada mantiene abierto el debate sobre el momento adecuado para ajustar su política de tasas de interés.
