Conflicto entre Irán y Estados Unidos elevó el precio de los fertilizantes 51,5% en un año

El precio internacional de los fertilizantes aumentó cerca de 51,5% en el último año, impulsado por la guerra en Medio Oriente y las restricciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global de insumos agrícolas. El alza golpea a economías importadoras como Colombia, donde ya se sienten presiones sobre los costos del agro y los precios de los alimentos.

El Green Markets Fertilizer Price Index, muestra que el indicador pasó de 543,48 dólares en abril de 2024 a 984,67 dólares en abril de este año, un incremento cercano a 44%. Tras el inicio del conflicto en Irán a comienzos de 2026, el índice subió más de 22% en semanas, reflejando la aceleración del mercado.

La urea, principal fertilizante usado en Colombia, ha sido uno de los productos más afectados. Su precio pasó de 460 a 570 dólares por tonelada en pocos días y en algunos mercados alcanzó hasta 650 dólares, niveles no vistos desde 2022. En un año, el aumento se aproxima al 60%.

Colombia depende casi por completo de las importaciones de fertilizantes, con cerca de 2,3 millones de toneladas compradas en el exterior cada año. Solo la urea representa más de una cuarta parte del total importado, lo que amplifica el impacto del alza de precios sobre la producción agrícola.

El origen del problema está en la tensión geopolítica en el Golfo Pérsico. Por el estrecho de Ormuz transita cerca del 45% del comercio mundial de fertilizantes y una parte relevante de la urea global, por lo que cualquier restricción en esa ruta genera un efecto inmediato sobre la oferta internacional. Las interrupciones en el tránsito marítimo y las tensiones militares han reducido la disponibilidad de insumos clave como amoníaco, fosfatos y azufre, utilizados en distintas etapas de la producción agrícola.

El impacto final dependerá de la duración del conflicto y de la capacidad de los mercados para estabilizar el suministro en el presente año. Si las restricciones en Ormuz se prolongan, los analistas prevén presiones adicionales sobre los costos agrícolas globales. En el caso colombiano, la evolución de los precios será determinante para la inflación de alimentos, el margen de los productores y la necesidad de eventuales medidas de mitigación por parte del Gobierno.

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