La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, solicitó a la Contraloría General de la República un acompañamiento permanente sobre los contratos de la Aeronáutica Civil, con énfasis en licitaciones y proyectos de infraestructura aeroportuaria. La decisión llega días después de un incidente operativo en el aeropuerto El Dorado que reavivó dudas sobre la gestión del sistema aéreo.
El episodio ocurrió cuando la pista 32 derecha quedó fuera de servicio por el bloqueo de una aeronave, lo que obligó a redirigir todos los aterrizajes a la pista 32 izquierda. En ese escenario, vuelos de Qatar Airways y Lufthansa redujeron su velocidad en aproximación y disminuyeron su separación horizontal. La Aerocivil aseguró que se mantuvo la separación vertical dentro de los estándares de seguridad y que la tripulación de Lufthansa ejecutó una aproximación frustrada, una maniobra rutinaria cuando no se cumplen las condiciones óptimas de aterrizaje.
La ministra vinculó este tipo de situaciones con la necesidad de reforzar el control sobre los contratos que sostienen la operación aérea. En su solicitud pidió a la Contraloría un equipo especializado que haga seguimiento continuo a los procesos de contratación para garantizar transparencia y asegurar el funcionamiento de pistas, torres de control y sistemas de navegación.

Rojas también afirmó que ha venido solicitando informes detallados a la Aerocivil sobre sus procesos, incluidos los contractuales, lo que sugiere que la decisión no responde únicamente al incidente reciente sino a preocupaciones acumuladas sobre la gestión de la entidad.
El alcance del acompañamiento propuesto apunta a contratos de infraestructura y servicios clave para la operación aeroportuaria. En Colombia, la Contraloría ya ha aplicado esquemas de vigilancia preventiva en proyectos críticos a través de programas como Compromiso Colombia, que ha monitoreado obras por más de 4,8 billones de pesos para evitar retrasos y sobrecostos. La intención del Ministerio es replicar este modelo en la Aerocivil.
El contexto es un sistema aeroportuario bajo presión por el crecimiento del tráfico aéreo. El Dorado, principal terminal del país, enfrenta retos de capacidad y operación que se hacen más visibles en situaciones como la salida de servicio de una pista. Aunque el incidente no comprometió la seguridad, sí expuso la sensibilidad del sistema ante fallas operativas.

Para aerolíneas y operadores, un mayor control fiscal puede traducirse en procesos contractuales más exigentes, pero también en mayor previsibilidad si se reducen riesgos de fallas en infraestructura. Para el Estado, la apuesta es evitar sobrecostos y asegurar que la inversión pública se refleje en mejoras reales de seguridad y capacidad.
Por ahora no hay respuesta formal de la Contraloría sobre la solicitud ni claridad sobre el alcance del eventual equipo especializado. Tampoco se han divulgado detalles técnicos completos del incidente en El Dorado, información clave para evaluar si los protocolos actuales requieren ajustes. El desarrollo de esta auditoría marcará si se trata de una medida puntual o del inicio de un control más estricto sobre la gestión de la aviación civil en Colombia.
