SIC da luz verde a Tigo para asumir control de Movistar

Desde este 4 de febrero de 2026, Tigo asumió el control total de las operaciones de Movistar en Colombia, dando inicio operativo a la integración autorizada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y marcando un punto de quiebre en la estructura competitiva del sector de telecomunicaciones.

El cambio de control implica que Tigo pasa a dirigir las decisiones operativas, técnicas, administrativas y de inversión del negocio que hasta ahora operaba Telefónica Colombia. Aunque Movistar seguirá funcionando como marca comercial frente a los usuarios en el corto plazo, la estrategia, el presupuesto y el rumbo tecnológico quedarán bajo el mando del nuevo grupo empresarial integrado.

Desde la perspectiva del mercado, la operación consolida un reordenamiento profundo. Antes de la integración, Claro concentraba entre el 44% y el 48% del mercado móvil y más del 50% en segmentos como televisión por suscripción y telefonía fija, según cifras sectoriales. Con la unión Tigo–Movistar, el mercado móvil efectivo queda prácticamente dividido en dos grandes bloques, que en conjunto superan el 90% de participación, un escenario que analistas y competidores no dudan en calificar como un duopolio de facto.

La SIC dio luz verde a la integración bajo un esquema de fuertes condicionamientos. Entre las medidas impuestas están la devolución de una porción del espectro radioeléctrico y la reducción de tarifas de acceso mayorista entre 12,5% y 24,3%, con el objetivo de proteger a los operadores móviles virtuales (OMV) y evitar abusos de posición dominante. Estas obligaciones serán claves para determinar si la nueva estructura preserva una competencia mínima o termina cerrando el mercado.

Para los usuarios de Movistar, el impacto inmediato es limitado. No hay cambios en planes, precios, condiciones contractuales ni en la prestación del servicio, y no se requiere realizar trámites adicionales. Sin embargo, a mediano y largo plazo, el nuevo operador integrado ha planteado una estrategia agresiva de expansión de cobertura —incluidas zonas rurales—, mejora de calidad y velocidad de red, aceleración del despliegue de 5G y fortalecimiento de paquetes convergentes de servicios móviles y de hogar.

El escepticismo proviene de los actores más pequeños. Operadores como WOM y ETB han advertido que la nueva estructura podría elevar barreras de entrada, encarecer el acceso al mercado y presionar la salida de jugadores con menor músculo financiero, afectando la competencia efectiva y, eventualmente, los precios al consumidor.

En el plano interno, el control también se refleja en la organización. La sede operativa del nuevo grupo se concentrará en las actuales instalaciones de Movistar en Bogotá, a donde se trasladarán equipos directivos y personal clave de Tigo. Fabián Hernández dejará la presidencia de Telefónica Colombia para asumir funciones estratégicas regionales dentro del grupo Telefónica.

El verdadero impacto de esta integración no se medirá en semanas, sino en los próximos años. La clave estará en si el nuevo duopolio impulsa inversiones, calidad y cobertura, o si termina limitando la competencia en uno de los sectores más sensibles para la productividad y la digitalización de la economía colombiana.

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