La inflación en Colombia volvió a acelerarse en marzo de este año y se ubicó en 5,56% anual, según el DANE. El resultado supera el 5,29% registrado en febrero y el 5,09% observado un año atrás, lo que confirma una pérdida de ritmo en el proceso de desinflación en el inicio del año. El dato también quedó por encima de las expectativas del mercado, que proyectaban una cifra cercana a 5,4% a 5,46%, de acuerdo con encuestas de analistas y centros de investigación.
El aumento estuvo acompañado por una variación mensual del índice de precios al consumidor de 0,78%, superior al 0,52% registrado en marzo de 2025. En el acumulado del primer trimestre, la inflación avanzó 3,07%, frente al 2,62% del mismo periodo del año anterior, lo que muestra una trayectoria de precios más acelerada en 2026. Según el DANE, la presión se concentró en servicios como información y comunicación, alimentos y salud, además de incrementos en restaurantes, transporte urbano y algunos alimentos frescos como tomate y frutas.
Por ciudades, el comportamiento de los precios mostró un repunte extendido en marzo. Ibagué lideró la variación mensual con 0,99%, seguida de Medellín con 0,97% y Cúcuta con 0,88%, todas por encima del promedio nacional de 0,78%. Bogotá registró 0,84% y Popayán 0,84%, mientras que Pasto alcanzó 0,82%, lo que refleja presiones inflacionarias generalizadas en distintas regiones del país y no concentradas en un solo centro urbano.
El comportamiento del IPC mantiene la inflación por fuera del rango meta del Banco de la República, fijado entre 2% y 4%, con un objetivo puntual de 3%. En este contexto, la tasa de intervención se mantiene en 11,25% tras recientes aumentos de la Junta Directiva, que ha buscado contener las expectativas inflacionarias en un entorno de persistencia de precios altos en servicios y alimentos. Analistas del sistema financiero habían anticipado una moderación gradual, pero el dato de marzo refuerza la percepción de que la desinflación avanza más lento de lo previsto.
En paralelo, la discusión de política económica se mantiene tensionada entre el Gobierno y el Banco de la República, en medio de críticas sobre el impacto de las tasas de interés en la actividad económica y la deuda pública. Las expectativas de los analistas, según encuestas de Fedesarrollo y del propio emisor, ubican la inflación de cierre de año todavía por encima de 5%, lo que sugiere que el ajuste hacia el rango objetivo podría extenderse más allá de lo inicialmente esperado.
