Regresa el paso del petróleo por el Estrecho de Ormuz luego de una tregua temporal entre EE. UU. e Irán

Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas que permitirá reabrir el estrecho de Ormuz, el principal corredor del comercio mundial de petróleo, tras seis semanas de guerra que sacudieron los mercados energéticos. El anuncio lo hizo el presidente Donald Trump, quien confirmó la suspensión de bombardeos contra infraestructura iraní a cambio de que Teherán garantice el tránsito “completo, inmediato y seguro” de buques.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán validó el acuerdo y confirmó que negociará con Estados Unidos en Islamabad durante el periodo de tregua. El pacto no pone fin a la guerra, pero abre una ventana para intentar un acuerdo más amplio en medio de tensiones militares y económicas sin precedentes recientes.

La reacción de los mercados fue inmediata. El barril de referencia Brent cayó hasta 16% en la jornada y se estabilizó cerca de 94 dólares, luego de haber superado los 100 dólares durante el cierre del estrecho. En Europa, los futuros de gas natural bajaron hasta 20%, su mayor caída en más de dos años, ante la expectativa de que se normalicen los envíos de gas natural licuado desde el Golfo.

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En paralelo, las bolsas globales repuntaron. El índice MSCI Asia Pacífico subió 5,1%, su mayor avance en cinco semanas, mientras el Stoxx 600 europeo ganó 3,8% y los futuros de Wall Street avanzaron más de 2,5%. Los inversores reaccionaron al alivio temporal del riesgo de una crisis energética prolongada.

El acuerdo establece que Washington suspenderá ataques si Irán permite la navegación bajo coordinación de sus fuerzas armadas. Teherán, por su parte, plantea un plan de diez puntos que incluye mantener control operativo sobre Ormuz, el retiro de tropas estadounidenses de la región y el fin de ataques de Israel y sus aliados.

La guerra ha dejado más de 5.300 muertos, incluidos al menos 1.900 en Irán y 1.500 en Líbano, según recuentos preliminares citados por autoridades regionales. Los ataques han impactado refinerías, complejos petroquímicos y rutas logísticas clave, elevando el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro energético.

El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, lo que lo convierte en un punto crítico para la economía global. Su reapertura reduce presiones inflacionarias en grandes consumidores como China y Europa, pero también implica menores ingresos inmediatos para exportadores del Golfo.

Pese al alivio inicial, el mercado mantiene cautela. La tregua es temporal y las diferencias entre ambas partes siguen abiertas, especialmente sobre el control del estrecho, la presencia militar estadounidense y el programa nuclear iraní. Cualquier ruptura podría devolver la volatilidad a los precios del petróleo, el gas y los activos financieros en cuestión de horas.

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