El programa Artemis de la NASA se consolidó como la campaña de exploración humana más costosa de la historia, con un gasto proyectado de unos 93.000 millones de dólares entre 2012 y 2025. El cálculo incluye desarrollo de cohetes, cápsulas tripuladas, infraestructura, contratos industriales y preparación de misiones con el objetivo de establecer presencia humana sostenible en la Luna y preparar viajes a Marte.
El monto no corresponde a una misión específica. Abarca más de una década de desarrollo del cohete Space Launch System y la nave Orion, además de sistemas de aterrizaje lunar y operaciones asociadas. Según la auditoría, cerca de 40.000 millones ya se habían gastado entre 2012 y 2020, mientras el resto corresponde a proyecciones presupuestarias hasta 2025. La misma oficina estima que cada lanzamiento tripulado del sistema SLS-Orion costará al menos 4.100 a 4.200 millones de dólares durante las primeras cuatro misiones.
Los desgloses públicos muestran la magnitud de los componentes. El desarrollo del cohete SLS ha consumido aproximadamente 23.800 millones de dólares, mientras Orion ronda los 20.400 millones. A estos montos se suman casi 5.700 millones en infraestructura terrestre hasta 2022, incluyendo plataformas de lanzamiento y sistemas de control. El gasto acumulado antes del vuelo de prueba Artemis I en 2022 ya alcanzaba cerca de 49.900 millones, según evaluaciones de auditoría.

El alto costo operativo se convirtió en el principal foco del debate. Bajo la estructura actual, cada misión tripulada Artemis supera los 4.000 millones de dólares, cifra que ha generado cuestionamientos en el Congreso estadounidense y en la comunidad aeroespacial. La Oficina del Inspector General advirtió que, sin reducir gastos, la agencia enfrentará dificultades para sostener el programa a largo plazo.
El presupuesto solicitado por la NASA para el año fiscal 2026 refleja esa presión. La agencia planteó 8.300 millones de dólares para exploración humana, con más de 7.000 millones destinados a iniciativas lunares vinculadas a Artemis. Al mismo tiempo, la Casa Blanca propuso recortes a sistemas tradicionales como SLS y Orion después de Artemis III y mayor dependencia de proveedores comerciales.
Empresas como SpaceX y Blue Origin ya participan en el desarrollo de módulos de alunizaje y servicios de lanzamiento. Este cambio busca reducir costos frente al modelo basado en hardware gubernamental de producción limitada. Sin embargo, los contratos comerciales aún no tienen un desglose público completo, lo que dificulta evaluar el ahorro potencial.
El programa se ejecuta en un contexto geopolítico marcado por la competencia con China en la nueva carrera lunar. Para Washington, la inversión apunta a mantener liderazgo tecnológico e impulsar cadenas industriales de alto valor. Aun así, no existe una estimación oficial del costo total del proyecto más allá de 2025, lo que deja abierta la posibilidad de que la factura final supere ampliamente los 93.000 millones actuales.
