El Gobierno de Petro rompe relaciones con el Banco de la República por el aumento de 100 puntos en las tasas de interés

El Banco de la República elevó este martes la tasa de interés en 100 puntos básicos hasta 11,25%, en una decisión dividida que profundiza el choque con el Gobierno de Gustavo Petro y marca un giro más restrictivo en la política monetaria. La medida, aprobada por cuatro votos contra tres, busca contener el repunte de la inflación y el desanclaje de expectativas, según explicó la entidad. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión antes de la votación y anunció que no volverá a participar mientras se mantenga esta orientación.

Es el segundo incremento consecutivo de esa magnitud en este año. En la reunión anterior el banco había subido la tasa de 9,25% a 10,25%, revirtiendo el ciclo de recortes iniciado en 2024. Con el nuevo ajuste, el costo del dinero vuelve a niveles no vistos desde mediados de ese año y encarece el crédito para hogares, empresas y el propio Gobierno.

La autoridad monetaria justificó el aumento en el freno de la desinflación. La inflación anual se ubicó en 5,4% en enero y 5,3% en febrero, por encima del 5,1% de diciembre de 2025, según cifras oficiales. La inflación básica, que excluye alimentos y regulados, subió a 5,5% en febrero desde 5,0% en diciembre, señal que el banco interpreta como presiones persistentes. Además, las expectativas de analistas para el cierre del presente año rondan 6,3%, todavía lejos de la meta del 3%.

El gerente del banco, Leonardo Villar, defendió la decisión y afirmó que la junta actúa para preservar el poder adquisitivo de la moneda. En su intervención aseguró que el incremento es “difícil y doloroso”, pero necesario para evitar que la inflación se consolide por encima de la meta. También rechazó que la medida favorezca al sector financiero y sostuvo que tasas más altas implican mayores costos para las entidades.

El Gobierno tomó una posición opuesta. Germán Ávila calificó el aumento como “irresponsable” y afirmó que no hay otros bancos centrales aplicando incrementos de esta magnitud en la coyuntura actual. Sostuvo que la medida afectará la recuperación económica y elevará el costo del crédito para empresas y familias. Tras su salida de la reunión, anunció que no asistirá a futuras sesiones, lo que rompe la coordinación habitual entre política fiscal y monetaria.

El presidente Gustavo Petro también criticó la decisión. En mensajes públicos acusó a la mayoría de la junta de “matar la economía” y de favorecer a los tenedores de deuda pública. Según el mandatario, tasas más altas encarecen el financiamiento estatal, afectan a los exportadores y frenan la inversión productiva.

El banco reconoce que la economía crece a un ritmo moderado. El PIB aumentó 2,6% en 2025, por debajo del 2,9% previsto por su equipo técnico. Sin embargo, la entidad considera que el riesgo inflacionario pesa más que la desaceleración y que un endurecimiento adicional es necesario para evitar presiones persistentes.

El contexto externo también influyó. Las tensiones geopolíticas y el encarecimiento del petróleo elevan costos de importaciones como gas y fertilizantes, lo que podría trasladarse a precios internos. Para el banco, estos factores refuerzan la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva, mientras el Gobierno advierte que el ajuste puede frenar la recuperación en sectores productivos sensibles al crédito.

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