La firma de Donald Trump aparecerá por primera vez en los billetes de dólar, tras una decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos vinculada a la conmemoración de los 250 años de la independencia. La nueva serie de 100 dólares comenzará a imprimirse en junio y entrará en circulación antes del próximo 4 de julio, según el anuncio oficial.
El cambio convierte a Trump en el primer presidente en ejercicio cuya rúbrica se incluye en el papel moneda en más de 160 años de emisión moderna. Su firma reemplazará la del tesorero, presente de forma continua desde 1861, y aparecerá junto a la del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El rediseño mantiene los elementos centrales del billete, como retratos, leyendas e instrumentos de seguridad, pero modifica el bloque de firmas. La Oficina de Grabado e Impresión iniciará la producción en junio con volúmenes ajustados a la demanda habitual de efectivo y al reemplazo de billetes deteriorados. El Tesoro no ha informado un tiraje inicial, aunque asegura que el calendario de emisión no cambia.

Durante un periodo de transición, los nuevos billetes coexistirán con los actuales que aún llevan las firmas de Janet Yellen y Lynn Malerba. Como en ciclos anteriores, ambos conservarán el mismo valor legal y aceptación en el sistema financiero.
El Tesoro sostiene que tiene facultades amplias para modificar el diseño del papel moneda con fines de seguridad, siempre que se respeten elementos obligatorios como las inscripciones oficiales y el uso de figuras históricas fallecidas. La normativa no regula con el mismo detalle el bloque de firmas, lo que permitió incluir la del presidente sin cambiar retratos ni vulnerar la prohibición de representar personas vivas.
Desde la administración, Bessent defendió la medida como un reconocimiento a los logros económicos del gobierno y la vinculó con el objetivo de reforzar la confianza en el dólar. El tesorero Brandon Beach respaldó esa visión, aunque su cargo dejará de figurar en los billetes, rompiendo una tradición de más de un siglo.

En contraste, dirigentes del Partido Demócrata y expertos en ética pública cuestionan la decisión por considerar que personaliza un símbolo nacional y abre un precedente. Argumentan que, aunque la ley prohíbe incluir imágenes de personas vivas, el uso de la firma presidencial aprovecha un vacío normativo.
En términos prácticos, el cambio no altera el valor ni el uso del dólar. Los billetes actuales seguirán siendo válidos durante años mientras se incorporan gradualmente las nuevas series. El impacto se concentra en el plano simbólico y político, en un momento en que la moneda estadounidense mantiene su papel central en el sistema financiero global. Queda por definirse si la firma de Trump se mantendrá en futuras emisiones o si el criterio cambiará con próximas administraciones.
