Bogotá, 21 de marzo de 2026 – El precio internacional del petróleo se disparó este hasta niveles cercanos a 110 dólares por barril, impulsado por la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán en el Golfo Pérsico, un corredor clave para el suministro energético global. El Brent, referencia internacional, acumula un alza de cerca de 50% en menos de un mes, tras pasar de 73,2 dólares antes de los bombardeos a finales del mes pasado a máximos de 119,5 dólares este 8 de marzo.
El detonante del repunte ha sido la combinación de ataques a infraestructura energética estratégica en Irán, incluyendo el megacampo gasífero South Pars, y las represalias sobre instalaciones en Qatar. A esto se suma la creciente dificultad para transitar por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo que se comercia en el mundo. Este cuello de botella elevó lo que los analistas llaman prima de riesgo geopolítica, un sobreprecio que refleja el temor del mercado a interrupciones en la oferta.
El impacto no se limita al petróleo. El gas natural en Europa casi duplicó su precio en menos de dos semanas, al pasar de 31,96 a 62,65 euros por megavatio hora, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Esto refleja la vulnerabilidad del sistema energético global ante choques en una región que concentra cerca del 19% de las reservas de gas del planeta.

Aunque la misma agencia proyecta que el Brent promediaría 78,5 dólares en 2026 si el conflicto se modera y se normaliza el tránsito en Ormuz, advierte que los precios se mantendrían por encima de 95 dólares mientras persistan las restricciones actuales. La oferta global crecería apenas 0,7% este año, en un contexto donde la demanda sigue impulsada por economías emergentes como India y Brasil.
Duro golpe a una economía petrolera colombiana que ya venía en declive
El auge internacional del petróleo abre una ventana de oportunidad para Colombia. Los precios del crudo se mantienen en niveles históricamente altos, lo que ha impulsado el valor de las acciones de Ecopetrol y refleja el potencial de la empresa para generar mayores ingresos y fortalecer la economía nacional.
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Sin embargo, esta oportunidad estratégica se ve limitada por la crisis interna de la compañía. El presidente Ricardo Roa enfrenta acusaciones de tráfico de influencias que generan incertidumbre entre inversionistas y trabajadores. La Unión Sindical Obrera, con representación en la junta directiva, ha solicitado su salida, señalando que los conflictos internos podrían afectar la ejecución de la estrategia empresarial y la operación eficiente de la compañía.

El repunte de los precios internacionales puede traducirse en mayores utilidades para Ecopetrol, fortalecer los ingresos fiscales y mejorar la posición del peso frente al dólar. Aun así, la incertidumbre sobre la gobernanza de la empresa reduce la capacidad de Colombia de capitalizar plenamente este auge, generando un “descuento reputacional” que limita los beneficios de un mercado global favorable.
En este contexto, Colombia se encuentra ante una paradoja: tiene la oportunidad de incrementar sus ingresos y reforzar su economía gracias al petróleo, pero los problemas de gestión y confianza en su principal empresa estatal impiden aprovechar plenamente los beneficios de un momento histórico en los mercados energéticos.
