Tras cinco décadas de espera, Puerto Antioquia entra en operación comercial

Puerto Antioquia inició operaciones comerciales el 5 de febrero de 2026 en Turbo, Urabá antioqueño, con una capacidad inicial de 7 millones de toneladas anuales y ahorros logísticos de hasta 58% para exportadores del interior del país. La entrada en funcionamiento de esta terminal multipropósito marca un cambio estructural en la infraestructura portuaria colombiana y en la competitividad del comercio exterior.

El proyecto, concebido hace más de cinco décadas, se materializó con una inversión estimada entre US$774 y US$800 millones, con participación mayoritaria de capital extranjero (55%), liderado por inversionistas franceses y el respaldo financiero del BID, la Financiera de Desarrollo Nacional y Bancóldex. La construcción, iniciada en 2023 bajo un modelo de “security by design”, generó cerca de 1.900 empleos directos y 17.000 indirectos, y se proyecta que inyecte alrededor de US$20 millones anuales a la economía local de Urabá.

Desde el punto de vista técnico, la infraestructura posiciona a Puerto Antioquia como una terminal de estándar internacional. Cuenta con un muelle marítimo de 1.340 metros, cinco posiciones de atraque y un calado de 16,5 metros que permite recibir buques New Panamax. La plataforma terrestre de 38 hectáreas incluye patios y bodegas para contenedores secos y refrigerados, graneles, carga general, vehículos y carga sobredimensionada, con capacidad inicial para 7 millones de toneladas al año y potencial de expansión hasta cerca de 800.000 TEU, según la demanda.

El mayor impacto se concentra en la eficiencia logística. La nueva terminal reduce distancias en 47% frente a Medellín y 36% frente al Eje Cafetero, lo que se traduce en ahorros estimados entre 33% y 58% en costos de transporte y operación, con un potencial de reducción de hasta US$140 millones anuales para el sistema logístico nacional. Para regiones como Caldas, los ahorros podrían rondar el 40%, mientras que la conexión vial con Medellín, reforzada por el Túnel del Toyo y las Autopistas al Mar, permitirá tiempos de tránsito cercanos a cuatro horas en 2026.

El impacto sectorial es transversal. La agroindustria —banano, aguacate, café y flores— se beneficia de una cadena de frío más eficiente y menores tiempos de exportación; el sector automotor y la industria de bienes de consumo ganan competitividad en costos y tiempos de entrega; y la carga de proyectos encuentra una nueva plataforma especializada. En términos macroeconómicos, Urabá pasa de ser una zona exportadora primaria a consolidarse como hub logístico del Caribe colombiano, sumando cerca de 5 millones de toneladas adicionales al flujo exportador nacional.

Para el comercio exterior, Puerto Antioquia no solo amplía capacidad, sino que redefine la geografía logística del país, reduciendo dependencia de puertos tradicionales y fortaleciendo la competitividad de las exportaciones colombianas. En el mediano plazo, el proyecto se perfila como un catalizador de desarrollo regional, con retornos económicos altos en productividad, empleo y atracción de inversión, y como una de las apuestas más estratégicas en infraestructura portuaria de las últimas décadas.

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