El precio del oro alcanzó este lunes un nuevo máximo histórico al superar los US$5.100 por onza, impulsado por una fuerte demanda de activos refugio en medio de crecientes riesgos geopolíticos, volatilidad financiera y un entorno internacional marcado por la incertidumbre.
Según datos del mercado citados por Reuters, el metal precioso avanzó 2,2% en la jornada y llegó a tocar un pico de US$5.110,5 por onza, antes de moderar levemente su cotización. El repunte se da en un contexto en el que inversores y bancos centrales buscan protección frente a la inestabilidad global y a los vaivenes del mercado provocados por las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El desempeño del oro en 2025 ha sido excepcional. El metal acumula una valorización del 64% en el año, lo que representa su mayor subida anual desde 1979. Solo en lo corrido de 2026, los precios ya registran un alza cercana al 18%, consolidando una racha de récords consecutivos que ha sorprendido incluso a los analistas más optimistas.
Detrás de este comportamiento confluyen varios factores. A la tradicional demanda de refugio en escenarios de tensión internacional se suma la expectativa de una política monetaria más flexible en Estados Unidos, que ha debilitado al dólar y ha aumentado el atractivo de los metales preciosos. A esto se añaden las compras sostenidas de los bancos centrales, que han incrementado sus reservas de oro como estrategia de diversificación y protección frente a riesgos financieros.
El debilitamiento del dólar también ha jugado un papel clave. La divisa estadounidense cayó a mínimos de varios meses, lo que abarata el oro para los compradores internacionales y refuerza la presión alcista sobre los precios.
Las perspectivas siguen siendo positivas. Analistas del mercado consideran que el oro aún tiene margen para seguir subiendo en el transcurso del año y no descartan que pueda acercarse a niveles de US$6.000 por onza si se intensifican las tensiones geopolíticas y se mantiene la demanda institucional y de los consumidores. En ese escenario, el oro reafirma su papel como uno de los activos más relevantes en tiempos de incertidumbre global.
