Remesas que recibe Colombia marcaron un nuevo récord en 2025 y superaron los US$13.000 millones

Las remesas que ingresaron a Colombia durante 2025 alcanzaron un nuevo máximo histórico y se consolidaron como uno de los principales soportes de la economía nacional. De acuerdo con cifras del Banco de la República, el país recibió US$13.098 millones a lo largo del año, superando ampliamente los registros de periodos anteriores.

El dato confirma la relevancia estructural de estos flujos de dinero enviados por colombianos en el exterior, que hoy compiten en magnitud con sectores tradicionales de exportación y cumplen un papel clave en el sostenimiento del consumo de millones de hogares. Solo en diciembre de 2025, las remesas sumaron US$1.173 millones, lo que permitió cerrar el año con el nivel más alto jamás registrado.

El crecimiento fue significativo frente a años previos. En comparación con 2024, cuando ingresaron US$11.848 millones, las remesas aumentaron 10,5%. En 2023, el país había superado por primera vez la barrera de los US$10.000 millones, con un total de US$10.091 millones. En apenas dos años, el flujo anual se incrementó en más de US$3.000 millones.

Según BBVA Research, Estados Unidos sigue siendo el principal origen de estos recursos, al concentrar el 53% de las remesas que recibe Colombia. La diáspora colombiana en el mundo se estima en 3,7 millones de personas, y el dinero que envían equivale al 2,8% del Producto Interno Bruto, una proporción que rivaliza con actividades económicas estratégicas del país.

Más allá de su impacto macroeconómico, las remesas tienen efectos directos en la vida cotidiana de los hogares. Estos recursos impulsan el consumo, facilitan el pago de servicios, educación y vivienda, y actúan como un amortiguador frente a episodios de desaceleración económica, especialmente en regiones donde representan la principal fuente de ingresos.

Las proyecciones, sin embargo, apuntan a una moderación en el crecimiento hacia 2025 y 2026. BBVA Research prevé que la migración colombiana continuará, aunque a un ritmo más lento. En ese contexto, las remesas provenientes de Estados Unidos tenderían a desacelerarse, mientras que las de otros países mostrarían mayor resiliencia, aunque con menor dinamismo que en años recientes.

A este escenario se suma la entrada en vigor, desde el 1 de enero de 2026, de un impuesto del 1% a las remesas en Estados Unidos. No obstante, su impacto sería limitado, ya que la medida solo aplica a transferencias físicas como giros en efectivo, y no a las transferencias electrónicas bancarias, que concentran buena parte de los envíos hacia Colombia.

Así, aunque el crecimiento podría perder algo de impulso, los resultados de 2025 confirman que las remesas se han convertido en un pilar estructural de la economía colombiana y en un respaldo clave para millones de familias.

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