La licitación para la construcción de la segunda línea del Metro de Bogotá fue declarada desierta luego de que no se presentaran ofertas dentro del plazo establecido, una decisión que reactivó el debate político y técnico sobre los tiempos, la planeación y la continuidad de uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la capital.
El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó que este martes venció el plazo para la recepción de propuestas y que la Empresa Metro de Bogotá no recibió ninguna oferta para la Línea 2. No obstante, el mandatario fue enfático en señalar que la declaratoria desierta no implica la cancelación del proyecto y anunció que la licitación será reabierta bajo la modalidad de convocatoria pública internacional en el mes de febrero.
“Eso no significa que la Línea 2 del Metro no continúe. El proyecto sigue adelante. Contamos con el apoyo de la banca multilateral, los créditos están asegurados y el convenio de cofinanciación se mantiene vigente”, afirmó Galán, quien explicó que ampliar los plazos permitirá ofrecer mayores garantías a los posibles proponentes.
La segunda línea del Metro está diseñada para ser completamente subterránea, a diferencia de la primera, y conectará la calle 72 con Caracas hasta Fontanar del Río, en Suba. Tendrá una extensión de 15,5 kilómetros, contará con 11 estaciones —10 subterráneas y una elevada—, un patio taller y operará con 25 trenes automatizados al 100 %, cada uno de 140 metros de longitud. Según la Empresa Metro de Bogotá, el sistema podrá movilizar cerca de 50.000 pasajeros por hora en cada sentido, lo que se traducirá en aproximadamente 800.000 viajes diarios adicionales a la red metro.
El costo estimado de la megaobra asciende a 34,93 billones de pesos y, antes de la declaratoria desierta, al menos cuatro empresas habían manifestado interés preliminar en el proceso, incluida una compañía china que actualmente ejecuta la primera línea del metro, la cual ya alcanza un avance cercano al 70 %.
Tras el anuncio del alcalde, el tema llegó al Concejo de Bogotá. Durante una sesión de la Comisión de Hacienda, el concejal Rubén Torrado, del Partido de la U, solicitó reactivar la subcomisión de Vigilancia y Control, creada para hacer seguimiento técnico, financiero y administrativo a la Línea 2. El objetivo, según explicó, es reforzar los mecanismos de supervisión y evitar nuevos aplazamientos.
Torrado advirtió que cada retraso tiene impactos directos en la movilidad y en la calidad de vida de los habitantes de localidades como Suba y Engativá, históricamente afectadas por la congestión y los largos tiempos de desplazamiento. Además, recordó que en los últimos años se han invertido recursos significativos en estudios y asesorías que pierden efectividad cuando los procesos no culminan en adjudicaciones.
De acuerdo con lo expuesto en el Concejo, la reestructuración del proceso y la apertura de una nueva licitación internacional implicarían un ajuste sustancial del cronograma. La adjudicación, inicialmente prevista para 2024, ahora se proyecta para el primer trimestre de 2027, lo que supone un aplazamiento cercano a tres años. Mientras tanto, el Distrito insiste en que la Línea 2 sigue en marcha, aunque bajo un escenario de redefiniciones clave.
