Los mercados reaccionaron con alzas en el oro, la plata y las acciones petroleras estadounidenses luego de que Estados Unidos confirmara la captura de Nicolás Maduro y el presidente Donald Trump anunciara planes para involucrar a compañías energéticas de ese país en la reconstrucción del sector petrolero venezolano.
El oro al contado subió 2,1 % y se ubicó alrededor de los US$4.441, mientras que la plata avanzó 5,2 % hasta superar los US$77, en un contexto marcado por una mayor percepción de riesgo geopolítico. Los metales preciosos, tradicionalmente considerados activos refugio, volvieron a captar el interés de los inversionistas ante la incertidumbre política en América Latina y sus posibles efectos sobre el mercado energético global.
En paralelo, las acciones de las principales petroleras estadounidenses registraron fuertes avances en la apertura de la jornada bursátil. Chevron, la única gran empresa de Estados Unidos con autorización para operar en Venezuela, subió 5,4 %, mientras que ConocoPhillips avanzó 5,6 % y Exxon Mobil ganó cerca de 2 %. Las compañías de servicios petroleros mostraron alzas aún más pronunciadas, con SLB subiendo más de 8 %, Halliburton 8,3 % y Baker Hughes cerca de 5 %.
El repunte se produjo después de que Trump afirmara que su administración busca facilitar la entrada de empresas petroleras estadounidenses a Venezuela para rehabilitar su infraestructura energética y aprovechar sus vastas reservas de crudo. Según el mandatario, estas inversiones se realizarían sin recursos directos del gobierno estadounidense y contarían con el interés de “prácticamente todas” las grandes compañías del sector.
Analistas coinciden en que, aunque el anuncio no tendría un impacto inmediato sobre la oferta global de petróleo, sí introduce un nuevo factor de volatilidad en un mercado ya debilitado. La producción venezolana, actualmente cercana a 1,1 millones de barriles diarios, podría duplicarse o incluso triplicarse en el largo plazo si se materializan reformas institucionales y fuertes inversiones en infraestructura, aunque persisten dudas sobre los riesgos políticos y regulatorios.
Firmas como JPMorgan estiman que, tras una eventual transición política, la producción podría alcanzar entre 1,3 y 1,4 millones de barriles diarios en los próximos dos años, con un potencial mayor a más largo plazo. No obstante, otros expertos advierten que los bajos precios del crudo, la inestabilidad regional y las sanciones aún vigentes podrían frenar decisiones de inversión en el corto plazo.
En este contexto, el aumento del precio del oro y el repunte de las acciones petroleras reflejan una combinación de expectativa, cautela y búsqueda de refugio, en un inicio de año marcado por tensiones geopolíticas y señales de reconfiguración en el mapa energético internacional.
