La deuda externa de Colombia cerró septiembre en US$211.584 millones, un aumento de US$13.334 millones frente al mismo mes de 2024 y un crecimiento anual de 6,7%, según el reporte divulgado por el Banco de la República. El saldo equivale al 48,6% del PIB, una proporción que se ha mantenido relativamente estable pese al avance del endeudamiento en los sectores público y privado.
El incremento consolidado refleja una mayor toma de obligaciones de largo plazo, tanto del sector público como del privado, en un contexto en el que el país continúa ajustándose a condiciones financieras internacionales más estrictas. Frente al cierre de 2024, cuando el saldo alcanzó US$201.705 millones, la deuda aumentó US$9.879 millones, un avance de 4,9% en los primeros nueve meses de 2025.
El sector público concentró la mayor parte del aumento con un saldo de US$118.135 millones, equivalente al 27,9% del PIB. La mayor presión vino de obligaciones de largo plazo, especialmente por nuevos compromisos con tenedores de bonos, que sumaron US$5.102 millones. También hubo mayores préstamos con banca comercial y bilateral, aunque la deuda con organismos internacionales descendió en US$1.116 millones.

El Banco de la República detalló que el 70% de la deuda pública está en cabeza del Gobierno Nacional, seguido por entidades descentralizadas (21%) y otros deudores (9%). En cuanto al tipo de acreedor, los bonos representan el 56%, la banca multilateral el 31% y la bilateral y financiera el 13%. Además, el 95% de la deuda externa pública pertenece a entidades no bancarias, lo que mantiene la tendencia de un portafolio altamente concentrado en gobierno y empresas públicas.
Sector privado: crecimiento impulsado por más préstamos y emisiones
La deuda externa del sector privado llegó a US$93.450 millones, equivalente al 21,5% del PIB. La mayor parte corresponde a empresas no bancarias (87,4%), cuya deuda aumentó en US$5.599 millones respecto a diciembre de 2024. Este incremento respondió a mayores ingresos netos de bonos y a nuevos préstamos de largo y corto plazo.
En este segmento, los préstamos representan el 78,6% del total, seguidos por el leasing financiero (7,2%), créditos de proveedor (6,9%) y bonos y seguros (7,3%). Por su parte, el sector bancario redujo su exposición externa en US$660 millones tras pagos de obligaciones, aunque parcialmente compensados por nuevas emisiones de bonos. Dentro de esta rama, los préstamos representan el 55,4%, los bonos el 41,2% y los depósitos de no residentes el 3,4%.

El Banco de la República destacó que el 84% del saldo total corresponde a obligaciones con vencimientos superiores a un año, lo que refuerza la estructura de largo plazo. Sin embargo, advirtió que las variaciones incluyen efectos por tipo de cambio y podrían estar sujetas a revisión en próximas actualizaciones estadísticas.
Aunque el peso de la deuda se mantiene estable frente al PIB, el avance en los compromisos públicos y privados abre un interrogante sobre la sostenibilidad y el ritmo de endeudamiento en un entorno de mayores costos financieros globales. La discusión sobre el manejo de la deuda y su impacto en la capacidad de inversión pública seguirá marcando la agenda económica en los próximos meses.
