Bitcoin inició diciembre con un retroceso abrupto que lo llevó a cotizar por debajo de los US$85.000, extendiendo un ciclo bajista que ya venía afectando al mercado desde noviembre. La criptomoneda llegó a tocar los US$84.844, su nivel más bajo desde el 22 de noviembre, acumulando una caída intradía cercana al 7%. El movimiento arrastró al resto del sector cripto, que volvió a mostrar señales de inestabilidad.
Este descenso ocurre luego de un noviembre especialmente negativo para Bitcoin, mes en el que retrocedió 17,07%, su peor desempeño desde 2022. El deterioro del sentimiento de riesgo y la salida de capitales de activos volátiles intensificaron la presión vendedora, un fenómeno que también golpeó al mercado accionario global. La correlación entre las criptomonedas y los activos tecnológicos volvió a quedar en evidencia, cuando las bolsas retroceden, Bitcoin suele replicar la tendencia.
El quiebre del nivel técnico de US$85.000 fue determinante. Analistas señalan que la caída activó órdenes automáticas de venta, lo que aceleró el movimiento bajista y generó un efecto cascada que impactó al resto del mercado. En escenarios de alta volatilidad, este tipo de activaciones amplifica los descensos en cuestión de minutos y dificulta que el precio encuentre un piso estable.
La caída también coincide con un clima global de mayor cautela. La aversión al riesgo llevó a muchos operadores a cerrar posiciones en criptomonedas y migrar hacia instrumentos defensivos, reduciendo el volumen comprador y alimentando la presión bajista. La falta de impulso en niveles superiores y la toma de ganancias tras el rally que llevó a Bitcoin cerca de los US$126.210 semanas atrás terminaron por empujar el precio a la baja.
Un mercado en búsqueda de piso
Ethereum, la segunda mayor criptomoneda por capitalización, también mostró un comportamiento errático y cayó casi 10% hasta los US$2.740. Solana, Cardano, Litecoin y Ripple registraron descensos que superaron el 9%, reflejando la magnitud del ajuste.
Para Bitcoin, el retroceso borra gran parte de las ganancias acumuladas durante 2025 y reabre el debate sobre si la caída actual es una corrección técnica dentro de una tendencia mayor o el inicio de un período más prolongado de debilidad. En un mercado condicionado por la liquidez global, las expectativas macroeconómicas y el apetito de riesgo, los próximos días serán claves para determinar si regresan los compradores o si el tono defensivo continúa dominando el panorama.
