La tensión en el espacio aéreo venezolano llevó a varias aerolíneas internacionales a suspender temporalmente sus operaciones hacia el país, luego de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitiera un aviso sobre un deterioro en las condiciones de seguridad y un incremento de la actividad militar en la zona. La advertencia se produjo en medio del aumento de presencia militar estadounidense en el Caribe y generó una reacción inmediata en la industria aérea.
La presidenta de la Asociación de Aerolíneas de Venezuela, Marisela de Loaiza, confirmó que al menos seis compañías —Iberia, TAP Air, Avianca, GOL, LATAM y Caribbean Airlines— suspendieron sus vuelos durante el fin de semana, a la espera de mayor claridad sobre el riesgo operativo. La medida también fue adoptada por Turkish Airlines, que interrumpió sus operaciones entre el 24 y el 28 de noviembre.
El detonante fue un NOTAM emitido por la FAA, que instó a los pilotos a extremar precauciones al sobrevolar Venezuela a cualquier altitud. El mensaje advertía que la “intensificación de la actividad militar en Venezuela y sus alrededores” representa un riesgo para las aeronaves en todas las fases del vuelo. Tras publicarse, datos de FlightRadar24 mostraron que varias rutas hacia Sudamérica optaron por desviar completamente sus trayectorias para evitar el espacio aéreo venezolano.
Hasta el momento, ni el Pentágono ni el Comando Sur han emitido comentarios públicos sobre el aviso, pese a que la advertencia coincide con un despliegue militar reforzado de Estados Unidos en el mar Caribe.
Un contexto marcado por tensiones
Las advertencias de seguridad se producen mientras la administración Trump amplía su presencia militar alrededor de Venezuela. La flota desplegada en el Caribe incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, varios destructores y otros buques de guerra. Además, la Fuerza Aérea estadounidense ha realizado ejercicios con bombarderos pesados cerca de la costa venezolana, en maniobras que simulan ataques aéreos.
En paralelo, EE. UU. ha ejecutado operaciones contra embarcaciones en la región y en el Pacífico, acciones que la Casa Blanca justifica como golpes contra “narcoterroristas”. Este panorama ha contribuido a elevar la percepción de riesgo para la aviación civil y llevó a las aerolíneas a tomar decisiones preventivas.
Por ahora, la duración de las suspensiones es incierta y dependerá de la evolución del clima de seguridad en la zona. Las autoridades aeronáuticas y las compañías se mantienen en seguimiento permanente, a la espera de nuevos lineamientos que permitan retomar la operación con garantías mínimas.
