En un encuentro que marcó el primer cara a cara entre ambos mandatarios desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el presidente estadounidense y su homólogo chino, Xi Jinping, acordaron aliviar la tensión comercial entre sus países con una serie de medidas destinadas a estabilizar las relaciones entre las dos mayores economías del mundo.
La reunión tuvo lugar en la ciudad surcoreana de Busan, al margen de la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Ambos líderes sellaron un acuerdo para prolongar la tregua arancelaria, reducir restricciones a la exportación e impulsar el intercambio de productos agrícolas y energéticos.
Trump calificó la reunión como “un doce sobre diez”, destacando que fue “una conversación extraordinariamente productiva” y anunció que visitará China en abril, mientras Xi planea viajar a Estados Unidos posteriormente.
El acuerdo incluye la reducción a la mitad de los aranceles impuestos por Washington sobre el fentanilo y otros productos chinos, mientras Pekín se comprometió a reanudar las compras de soja, sorgo y otros bienes agrícolas estadounidenses. Para los analistas, esta medida representa un alivio temporal para los agricultores del país norteamericano, que habían sufrido los efectos de la guerra comercial.
Además, el Ministerio de Comercio de China anunció que suspenderá por un año los controles a las exportaciones de tierras raras, minerales estratégicos esenciales para la industria tecnológica y de defensa. A cambio, Estados Unidos pausará algunos de sus aranceles recíprocos y aplazará sanciones sobre transporte marítimo.
Xi, por su parte, destacó que el diálogo es “mejor que la confrontación” y pidió fortalecer la comunicación bilateral en áreas como energía e inteligencia artificial. “Ambos equipos deben mantener el consenso y generar resultados tangibles para las economías de China, Estados Unidos y el mundo”, dijo el líder chino, según la agencia estatal Xinhua.
Impacto global y señales políticas
El acuerdo fue recibido con cautela en los mercados, los índices bursátiles asiáticos cayeron levemente, mientras los futuros estadounidenses se mantuvieron estables. Aun así, el consenso fue interpretado como una señal de distensión tras meses de incertidumbre que afectaron las cadenas de suministro globales.
Trump afirmó que China también tomará medidas concretas para reducir el flujo de precursores químicos usados para fabricar fentanilo, en respuesta a uno de los temas más sensibles de la agenda bilateral. “Creo que Xi va a trabajar muy duro para detener las muertes que se están produciendo”, declaró el mandatario.
El líder republicano confirmó que no se discutieron temas como Taiwán o el acceso de China a chips avanzados de Nvidia, aunque admitió que ambos hablaron de cooperación tecnológica y posibles inversiones chinas en territorio estadounidense.
Una tregua, no un tratado

Si bien el acuerdo representa un respiro temporal en la relación entre Washington y Pekín, no constituye una solución definitiva a los temas estructurales de la disputa, como la competencia tecnológica, la propiedad intelectual o la seguridad en el Indo-Pacífico.
Trump aseguró que el pacto “probablemente se renovará de forma rutinaria” y que las conversaciones continuarán en los próximos meses. En sus redes sociales, agregó que China “iniciará el proceso de compra de energía estadounidense”, incluyendo posibles transacciones con petróleo y gas de Alaska.
En un tono más conciliador, Xi Jinping afirmó que ambos países “deben mantener el rumbo correcto y garantizar la navegación estable del gigantesco barco de las relaciones entre China y Estados Unidos”.
Aunque esta tregua no resuelve el conflicto de fondo, sí marca un punto de inflexión diplomático que podría redefinir el equilibrio económico global a corto plazo.
