El panorama fiscal colombiano sigue bajo presión. Según el más reciente informe de Prospectiva Económica de Fedesarrollo, el país cerrará 2025 con un déficit fiscal del 7,5% del PIB, superior al 6,7% del año anterior, y mantendría niveles similares en 2026.
El diagnóstico confirma un deterioro estructural en las finanzas públicas, impulsado por un gasto que crece más rápido que los ingresos y por una menor dinámica tributaria. A esto se suma un endeudamiento en aumento y una liquidez del Tesoro en mínimos históricos, lo que ha obligado al Gobierno a financiarse con emisiones de TES de corto plazo.
Fedesarrollo advierte que esta estrategia ha distorsionado la curva de rendimientos, encareciendo el costo del crédito y presionando el servicio de la deuda. “El espacio fiscal se ha reducido a márgenes mínimos, en un contexto de rigidez del gasto y presiones políticas crecientes”, señala el documento.

El informe identifica la deuda pública como uno de los principales riesgos macroeconómicos para 2026, tanto por su peso sobre el presupuesto como por su impacto en la confianza de los inversionistas. El centro de estudios resalta que el problema no radica únicamente en el tamaño del déficit, sino en su composición: una gran parte se destina a transferencias, subsidios y funcionamiento, rubros difíciles de ajustar sin una reforma profunda.
Mientras tanto, la inversión pública, clave para la productividad y la competitividad, se mantiene rezagada. Este desequilibrio limita la capacidad del Estado para impulsar el crecimiento y responder ante choques externos.
Ajuste fiscal urgente
Fedesarrollo propone un ajuste fiscal equivalente al 3% del PIB, combinando eficiencia en el gasto con una reforma tributaria estructural y equitativa. Entre las medidas sugeridas están:
- Reducir el impuesto de renta a personas jurídicas.
- Eliminar el impuesto al patrimonio.
- Ampliar las bases gravables del IVA y del impuesto de renta a personas naturales.
- Implementar controles más estrictos al gasto público.
Sin embargo, el centro de pensamiento advierte que cualquier reforma requerirá consensos políticos amplios y un manejo cuidadoso del clima social, especialmente en un contexto de bajo crecimiento económico.

El informe también proyecta que la economía colombiana crecerá 2,6% en 2025 y 2026, impulsada por el consumo privado, pero con un margen de maniobra fiscal limitado. Fedesarrollo alerta sobre el riesgo de caer en un círculo vicioso de más déficit, más deuda y menor confianza, lo que podría elevar los rendimientos exigidos por los inversionistas y aumentar aún más el costo de la deuda pública.
El análisis concluye que la credibilidad fiscal será el factor decisivo en 2026: la capacidad del país para aplicar un ajuste estructural creíble y gradual determinará si logra estabilizar sus cuentas sin frenar la recuperación económica. De lo contrario, Colombia enfrentará un año de crecimiento moderado, pero bajo la sombra persistente de un déficit elevado, deuda en expansión y confianza en entredicho.
