El consumo de los hogares colombianos muestra señales de recuperación en 2025, aunque a un ritmo moderado y con una reconfiguración en las prioridades de gasto. Según el análisis de Grupo Cibest, en agosto el consumo real creció 2,7% anual y para septiembre se proyecta un avance de 3,5%, confirmando que, pese a la presión de la inflación y los costos fijos, los hogares no han dejado de gastar.
El consumo masivo, que incluye alimentos y productos esenciales, sigue siendo la categoría de mayor peso con una participación del 22%. Sin embargo, la fotografía del bolsillo revela un cambio, las familias priorizan vivienda, transporte, entretenimiento y restaurantes, consolidando un balance entre cubrir lo indispensable y buscar experiencias.
En movilidad, el gasto sigue concentrado en combustible (60%) y mantenimiento de vehículos (25%). No obstante, el crecimiento de los taxis y aplicaciones de transporte, que ya alcanzan el 6% en 2025, evidencia un desplazamiento del transporte público, hoy reducido al 4%. Parqueaderos y peajes suman otro 4%, mientras los seguros representan un 2%.

El rubro de vivienda es el que más presiona los bolsillos. Los pagos por alquiler pasaron de representar el 19% en 2019 a 36% en 2025 dentro del gasto en alojamiento y servicios. Los servicios públicos, por su parte, aumentaron 32,1% entre enero y julio de 2025, lo que ha obligado a los hogares a ajustar consumos de energía y agua.
Restaurantes y cafeterías ganan terreno
El gasto en restaurantes y bares pasó de 5% en 2023 a 8% en 2025, con un protagonismo especial de las cafeterías, que escalaron del 8% en 2019 al 14% en 2025 dentro de la categoría. Este cambio refleja una transformación cultural, los espacios informales, accesibles y de encuentro urbano se consolidan como parte de la vida cotidiana.
El sector mantiene dinamismo, tras crecer 24% en 2024, se proyecta un alza del 11,6% en 2025, con meses como enero registrando variaciones de hasta 28,5%.
El entretenimiento es la categoría más dinámica del año, con un crecimiento del 24,5%. Las plataformas de streaming, apuestas en línea y aplicaciones digitales concentran el gasto, aunque los conciertos y festivales presenciales siguen ocupando un lugar relevante. El resultado es un consumo híbrido, donde lo digital se convierte en hábito y lo presencial en experiencia especial.

Mientras el consumo masivo se mantiene estable en el 22% con tiendas de descuento y de barrio dominando el 63% del mercado, categorías como electrodomésticos y muebles cayeron de 12% en 2021 a 9% en 2025. La tecnología, que tuvo un auge en 2022, ahora se desacelera, evidenciando que los hogares priorizan lo inmediato frente a las compras de alto valor.
El informe concluye que los colombianos, aunque enfrentan un contexto económico desafiante, están reconfigurando su consumo con un balance entre disciplina financiera y búsqueda de experiencias. En 2025, el bolsillo sigue ajustado, pero resiliente.
