Ahorro en Colombia cae a mínimo histórico mientras el consumo alcanza récord

El ahorro nacional se redujo a 6,2% del PIB en el segundo trimestre de 2025, su nivel más bajo en dos décadas, mientras el consumo llegó a 93,8% del PIB, el más alto de la serie, según datos del DANE.

Las cifras recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirman una alerta para la economía colombiana, el ahorro interno alcanzó apenas el 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando en 2005 llegaba al 18,6%. Se trata de un desplome estructural que, según expertos, compromete la capacidad de inversión y crecimiento del país en el largo plazo.

En contraste con la caída del ahorro, el gasto de consumo final se ubicó en un inédito 93,8% del PIB, impulsado en su mayoría por los hogares, que representaron el 77% de la cifra, y en menor medida por el gobierno con un 16,7%. La demanda interna, por su parte, ascendió al 112,2% del PIB, reflejando un desbalance frente a la capacidad de generar ahorro interno.

Para el superintendente financiero, César Ferrari, la explicación está en que “el país está consumiendo más de lo que produce. Si el ingreso sube y los precios bajan, la consecuencia es un consumo creciente y, como efecto, un ahorro decreciente”.

Factores que impulsan el gasto

El auge del consumo ha estado respaldado por el aumento de ingresos laborales medianos, que crecieron 9,2% anual en abril de 2025, según el Banco de la República. También influyó la revaluación de la tasa de cambio, cercana al 8,8% entre agosto de 2024 y enero de 2025, y la caída de precios internacionales de bienes durables como automóviles eléctricos.

A esto se suma la política fiscal expansiva aplicada en los últimos años, que estimuló la demanda interna tras la pandemia, pero que al mismo tiempo redujo la capacidad de ahorro e inversión. De hecho, la formación bruta de capital fijo cerró en 16% del PIB, por debajo del promedio de la última década.

Ferrari advirtió que con un ahorro tan bajo, la economía depende cada vez más del crédito y de recursos externos para financiarse, lo que incrementa su exposición a choques internacionales. “No es un tema coyuntural, es estructural. Si el país no corrige este desbalance, se compromete su capacidad de sostener la inversión y el crecimiento en el largo plazo”, señaló en la apertura del 23° Congreso de Derecho Financiero de Asobancaria.

El diagnóstico plantea un reto para la política económica, cómo equilibrar el dinamismo del consumo con la necesidad de fortalecer el ahorro y la inversión, claves para sostener el crecimiento en los próximos años.

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