El Icetex anunció que suspenderá el subsidio a la tasa de interés que beneficiaba a miles de estudiantes en Colombia. Como resultado, los créditos educativos, que tenían una tasa reducida del 5,08%, volverán a las condiciones originales de hasta 16,51%. La medida genera preocupación por su impacto en la economía de los estudiantes y sus familias, y podría aumentar los índices de deserción universitaria en el país.
La decisión del Icetex responde a ajustes financieros internos, forzando a la entidad a regresar a las condiciones contractuales iniciales de sus préstamos. En la práctica, esto significa que los beneficiarios que pagaban una tasa subsidiada ahora deberán asumir el costo total, lo que triplica el valor del interés actual.
Este cambio ha sido recibido con rechazo por parte de organizaciones estudiantiles y expertos en educación, quienes advierten sobre un posible aumento en la deserción, especialmente entre estudiantes de estratos sociales bajos y medios que dependen de estos créditos para costear sus estudios.
La suspensión también ha generado una respuesta en el ámbito judicial y político. La representante a la Cámara Cathy Juvinao interpuso una acción de cumplimiento para que se garantice la continuidad del subsidio para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3.
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca ya ha admitido el recurso y ha solicitado al Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Educación y el Icetex que se pronuncien sobre la asignación de recursos que permitan continuar con este apoyo financiero. La congresista asegura que 234.000 jóvenes se ven afectados por la suspensión del subsidio.
La suspensión del subsidio se produce en medio de una discusión en el Congreso sobre la reforma estructural del Icetex. La acción de cumplimiento interpuesta por Juvinao busca presionar al Gobierno para que plantee soluciones de fondo a la crisis de la entidad y garantice mecanismos de financiación justos.
El Icetex defiende que sus tasas, aun sin subsidio, son más competitivas que las de la banca tradicional, con un máximo de 17,82% en comparación con el 24% promedio del sistema financiero. Sin embargo, para los estudiantes y sus familias, el incremento en las cuotas sigue siendo un golpe significativo. La situación deja abierta la pregunta sobre cómo se equilibrará la estabilidad financiera de la entidad con el derecho fundamental de los jóvenes a acceder a la educación superior sin barreras económicas.
