El Metro de Bogotá dejó de ser solo un proyecto para convertirse en una realidad tangible en el país. Tras un mes de travesía marítima, el primer tren llegó al puerto de Cartagena, marcando un paso crucial para el sistema de transporte de la capital. Esta primera entrega, que consta de seis vagones, es el punto de partida de un ambicioso proceso logístico y de pruebas que culminará con su puesta en funcionamiento, consolidando la visión de una ciudad más conectada y sostenible.
El desembarque de los vagones en Cartagena fue el primer paso de un complejo operativo logístico. La maniobra, que duró alrededor de ocho horas, consistió en la inspección, el izaje y el posicionamiento del tren en una «cama baja» para su transporte por carretera. Este recorrido, que se iniciará el viernes 5 de septiembre, estará escoltado por la Policía y el Ejército Nacional.
El tren atravesará varias ciudades y municipios, incluyendo a Santa Marta, Bosconia, Puerto Boyacá y Villeta, antes de ingresar a Bogotá por la calle 13. Su destino final será el Patio Taller de Bosa, una obra con un avance de casi el 78%. Allí, los vagones serán acoplados y preparados para las siguientes fases del proyecto.

Una vez en el Patio Taller, los vagones serán sometidos a un riguroso proceso de pruebas estáticas y dinámicas para verificar su funcionamiento y su compatibilidad con la infraestructura de la primera línea. Este proceso es clave para la fase de integración operativa, que antecede a las pruebas con pasajeros, previstas para 2027.
El diseño del tren, inspirado en el águila del escudo de Bogotá, cuenta con ventanas panorámicas para que los usuarios puedan disfrutar del paisaje de la ciudad. Además, cada tren está compuesto por seis vagones de 22 metros, para un total de 231 toneladas. La tecnología utilizada, GoA4, es un sistema de automatización de trenes de los más modernos a nivel mundial.
El cronograma de entregas se extiende hasta diciembre de 2026, cuando se espera que la flota completa de 30 trenes esté en el país. Para finales de este mismo año, se proyecta que al menos cinco trenes más habrán llegado a Colombia. Este avance no solo es un hito técnico, sino un paso fundamental hacia la transformación de la movilidad en la capital.
