El precio del dólar en Colombia ha mostrado una volatilidad marcada, pero sin una tendencia clara en las últimas semanas. Tras un repunte de cinco pesos en la jornada del miércoles 20 de agosto, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó en $4.036. Sin embargo, este periodo de relativa calma podría llegar a su fin, ya que las presiones globales y locales se están alineando para impulsar el precio de la divisa al alza en lo que resta del año.
El principal impulsor de este cambio es el nuevo pulso de los mercados internacionales. El reciente aumento en los precios al productor en Estados Unidos (IPP) ha reducido las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) haga recortes agresivos a las tasas de interés.
Un recorte más moderado, de 25 puntos básicos, es ahora el escenario más probable, lo que hace que los activos denominados en dólares sean más atractivos para los inversionistas.
Además, las tensiones comerciales globales, como la política proteccionista de Estados Unidos y los aranceles de la eurozona a bienes estadounidenses, elevan la incertidumbre. En un contexto de mayor riesgo, el dólar se fortalece como un activo de refugio, lo que genera presiones adicionales sobre el tipo de cambio de monedas emergentes, incluido el peso colombiano.

A nivel interno, la economía colombiana también presenta señales que debilitan al peso. El crecimiento moderado en sectores como la industria y el comercio minorista limita la capacidad del país para atraer flujos de inversión extranjera. A esto se suma un factor crucial: la caída en los precios internacionales del petróleo y el carbón, que reduce el ingreso de dólares por exportaciones y debilita uno de los principales soportes de la moneda.
Las finanzas públicas también muestran vulnerabilidad. La reciente cancelación de deuda externa por USD2.598 millones refleja tanto un esfuerzo de manejo fiscal como una posible dificultad para acceder a financiamiento externo más barato en un contexto de dólar fuerte.
¿Hacia dónde se dirige el dólar?
La combinación de una Fed menos flexible, las tensiones comerciales globales y un entorno local de crecimiento desigual anticipa que el dólar volverá a ganar protagonismo y el peso colombiano enfrentará presiones alcistas en el tipo de cambio.
Los analistas proyectan que la divisa podría volver a niveles cercanos a los $4.100 – $4.200. Para los hogares colombianos, esto significaría un impacto directo en el costo de los bienes importados y en el valor de la deuda externa.
