Colombia enfrenta un futuro de desafíos con una sociedad más pequeña y envejecida

Colombia se encamina hacia un cambio demográfico más acelerado de lo previsto. Según las proyecciones más recientes del DANE y la ANIF, el país alcanzará su pico poblacional en 2043 con 56 millones de habitantes, y a partir de ese momento, la población comenzará a reducirse de manera sostenida.

Este viraje en las proyecciones, que adelanta el punto de inflexión en ocho años, plantea retos significativos y urgentes para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, salud y la estabilidad fiscal.

Un cambio demográfico acelerado

El informe del centro de estudios ANIF y el DANE, junto con el análisis de expertos como César Pabón de Corficolombiana y Andrés García-Suaza de la Universidad del Rosario, confirma que el proceso de envejecimiento poblacional en Colombia se ha acelerado de manera drástica. La causa principal es una caída sostenida en la tasa de natalidad, que se ubica en 1,1 hijos por mujer, muy por debajo de la tasa de reemplazo generacional. En contraste, la esperanza de vida continúa aumentando.

Este cambio transformará la composición etaria del país. Mientras que la población infantil (menores de 15 años) se reducirá a menos de la mitad, pasando del 22,5% en 2024 al 10,3% en 2070, los adultos mayores de 65 años triplicarán su proporción, pasando del 10% al 29% en el mismo periodo. La población en edad de trabajar también disminuirá, lo que generará una mayor presión sobre el sistema de seguridad social.

Retos económicos y fiscales

El rápido envejecimiento de la población tendrá profundos efectos económicos. El índice de dependencia de los adultos mayores se disparará, mientras que el de la población infantil se estabilizará. Esto se traduce en un menor número de cotizantes para sostener a un creciente volumen de pensionados y beneficiarios de servicios de salud. La fuerza laboral podría reducirse en 3,2 millones de personas para 2070, lo que afectaría la capacidad productiva del país y podría restarle hasta 1,5 puntos al crecimiento económico.

El costo asociado al envejecimiento se volverá determinante en la política pública. El gasto en pensiones ya representa más de 4 puntos del PIB y, sin reformas estructurales, se convertirá en una carga insostenible.

La demanda de servicios esenciales también se modificará, con una menor necesidad de infraestructura educativa para niños y una mayor demanda de servicios de salud, vivienda adaptada y cuidados para los adultos mayores, creando tanto desafíos como oportunidades para el sector privado.

Estrategias y oportunidades para el futuro

Ante este escenario, los expertos coinciden en la necesidad de tomar medidas inmediatas para mitigar los impactos. Una de las estrategias clave es fomentar la migración de personas en edad productiva para compensar la caída de la fuerza laboral. Adicionalmente, se deben implementar políticas que fortalezcan la productividad a través de la tecnología y la automatización, especialmente en sectores con alta demanda de mano de obra como la agricultura.

También se considera urgente la necesidad de una reforma pensional integral que fortalezca el financiamiento privado y los esquemas de ahorro. La planificación del Estado debe adaptarse a esta nueva realidad, con el fin de evitar un deterioro en la calidad y cobertura de los servicios sociales. Colombia se encuentra en una fase crítica de su transición demográfica y, sin una respuesta oportuna, corre el riesgo de enfrentar un deterioro de su sostenibilidad fiscal y social en las próximas décadas.

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