La inflación en Estados Unidos repuntó en junio, alcanzando el 2,7 % anual, según los datos revelados este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales. Este incremento, que supera el objetivo del 2 % de la Reserva Federal (FED), enciende las alarmas en los mercados y para Jerome Powell, presidente del banco central. La situación plantea un dilema cada vez más complejo para la política monetaria.
Aunque la cifra se situó ligeramente por debajo del 2,9 % que pronosticaban algunos analistas, el alza ha generado inquietud. El Índice de Precios al Consumo (IPC) refleja un rebrote inflacionario, vinculado entre otras razones a las secuelas de la guerra comercial. Las políticas exteriores y arancelarias implementadas durante la administración del presidente Donald Trump continúan generando coletazos en sectores sensibles.

Impacto en el consumo y la política monetaria
El consumidor promedio ha sido el más afectado por este repunte. El informe detalla que productos como la ropa experimentaron un aumento del 14,2 % en apenas un mes. El índice subyacente, que excluye los precios volátiles de alimentos y energía, también mostró una presión al alza. Estos indicadores sugieren que la inflación podría ser más estructural de lo inicialmente esperado.
Paradójicamente, la energía, que a menudo impulsa la inflación, ha ofrecido una leve tregua en algunos rubros. Los precios del gas natural y otros combustibles se han moderado, en parte gracias a un aumento en la producción global. Sin embargo, este alivio no se ha replicado en todos los sectores, lo que subraya la complejidad del panorama inflacionario actual.
El rebrote inflacionario, en medio del actual panorama político, puede complicar las decisiones de la Reserva Federal. El banco central, que ya enfrentó críticas por su reacción tardía en el pasado, podría verse forzado a mantener las tasas de interés elevadas por un período más prolongado. Incluso, no se descarta la posibilidad de nuevos aumentos si la tendencia inflacionaria persiste.
Wall Street ya ha comenzado a descontar estos posibles movimientos. La apertura de los mercados tras conocerse el dato estuvo marcada por una alta volatilidad. Los temores de que la FED no pueda recortar tasas este año se reactivan con fuerza, oscureciendo las perspectivas de un «aterrizaje suave» para la economía estadounidense. El panorama económico se tensa.
